Un libro rescata la fabulosa historia de Mónico Sánchez, un español nacido en 1880 en un pueblo miserable que emigró a Nueva York y acabó inventando un aparato portátil de rayos X y trabajando en la telefonía sin hilos.
El 12 de octubre de 1904, un chaval español de 23 años se subió a un barco en Cádiz con 60 dólares en el bolsillo y destino a Nueva York. Su padre hacía tejas con barro y su madre lavaba ropa por encargo en un pilón a cambio de unas monedas. El chico se había criado descalzo en un pueblo en el que tres de cada cuatro personas eran analfabetas, ganándose la vida haciendo recados. Sin embargo, tan sólo nueve años después, regresó de EEUU con un millón de pesetas en el bolsillo, después de participar en la creación de los primeros teléfonos móviles, hace más de 100 años, y de inventar un aparato de rayos X portátil que salvó a más de un soldado en la Primera Guerra Mundial. Sigue leyendo


















