«El ejercicio ayuda al sistema nervioso, a la secreción de neurotrofinas y la conectividad»

Arturo Álvarez-Buylla, besando a una de sus hijas, ayer, en Oviedo

Arturo Álvarez-Buylla, besando a una de sus hijas, ayer, en Oviedo. Foto: Nacho Orejas.

«Hay que crear un buen ambiente para que científicos españoles y no españoles trabajen aquí». «Oviedo es casa ajena porque no crecí aquí, pero siempre Asturias ha estado presente en mi familia».

Los científicos Giacomo Rizzolatti, Joseph Altman y Arturo Álvarez-Buylla, galardonados con el «Príncipe» de Investigación Científica y Técnica por sus estudios sobre la regeneración de neuronas, fueron los primeros en llegar, ayer, a Asturias. Con ellos se inicia una semana que concluirá el viernes con la entrega de los premios que cada año concede la Fundación Príncipe de Asturias.

Entrevista a Arturo Álvarez-Buylla. Neurobiólogo asturmexicano, premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica.

El neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla Roces, que el próximo viernes recogerá en el teatro Campoamor de Oviedo el premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica, nació en México en 1958 y actualmente trabaja en la Universidad de California en San Francisco. El jurado que le otorgó el premio destacó sus avances en la identificación «de los mecanismos fundamentales inherentes a la neurogénesis y las células gliales como progenitoras de nuevas neuronas, así como la migración en cadena de estas últimas a diferentes zonas del cerebro, aportando así nuevas pistas sobre el origen de los tumores cerebrales». El flamante premio «Príncipe» es nieto del Arturo Álvarez-Buylla, destacado militar republicano, fusilado durante la Guerra Civil, y de Wenceslao Roces, catedrático de Derecho y político, también republicano, que tradujo «El capital» de Marx, al español. En la tarde de ayer llegó a Oviedo.

-¿Está de moda la neurobiología?

-El sistema nervioso es un reto social por el avance de las enfermedades neurodegenerativas con el aumento de la esperanza de vida y, además, porque es fascinante. Gracias a él podemos estar hablando ahora. Y recordamos y tenemos emociones. En las investigaciones se generan conocimientos y se corrigen normas. Por ejemplo, la norma según la cual era imposible formar nuevas neuronas. De ahí salió una nueva veta y todo el mundo espera encontrar mucho oro.

-¿Se puede regenerar el sistema nervioso?

-No es exactamente así. El sistema nervioso es muy complejo. Hay muchos tipos de neuronas. Algunas se forman en el embrión y perduran toda la vida. Otras se reemplazan de una manera de la que aún sabemos poco. Habría que impedir que mueran las células más que reemplazarlas.

-¿Cómo lleva haber matado a Cajal?

-¿Cómo? ¿Quién lo mató?

-Bueno, su dogma.

-Cajal era muy cuidadoso. Escribió que el sistema nervioso no se regeneraba en nuevas células. Y es cierto, nunca se ha visto algo semejante. Nunca una neurona se divide y forma otra. Sí ocurre con progenitores, con una célula madre que sufre una transformación en célula madura. Es curioso que Cajal no las haya visto, histológicamente están ahí. Parte de mi tesis fue demostrar con técnicas que tenía Cajal que esas células estaban ahí. Miré en el Instituto Cajal sus preparaciones y, la verdad, es muy difícil verlas. Utilizaba las impregnaciones de plata de Golgi y, salvo que por casualidad las pillase, es difícil ver esas células jovencitas. Al final de su vida fue testarudo y sugirió que no había forma de regeneración. Había dedicado muchos años a la regeneración de los nervios y, ya viejo, escribió cosas tristes sobre la degeneración irreversible del sistema nervioso. Sería maravilloso despertarlo ahora y enseñarle lo que sabemos y la sinapsis que infirió con técnicas primitivas. No sé si sería humilde y diría «¡qué poco sabía!» o quizás exclamase «¡ah, qué razón tenía!».

-¿Es preocupante la fuga de cerebros?

-La ciencia es cada vez más internacional. En los últimos treinta años España ha sabido integrar gente importante de fuera con instituciones destacadas de aquí. En neurociencias España contaba con un nivel muy alto, pero se rompió en la época de Franco. Ahora se ha recuperado, hay un instituto de primer nivel en Alicante, y gente muy buena en Barcelona, Oviedo y Madrid. Es necesario ser un poco más pacientes. Ojalá que los problemas económicos de Europa no den un martillazo a lo que se está haciendo. Más que traer gente de fuera o recuperarlos hay que crear un ambiente para que españoles o no españoles trabajen aquí. No es sólo cosa de salarios y medios, sino de un ambiente para la creatividad.

-Se puede quitar veinte años. ¿Es que sabe de algún secreto científico sobre la eterna juventud?

-Mi padre hacía mucho ejercicio y yo también. El ejercicio tiene efectos sobre el sistema nervioso, la secreción de neurotrofinas y la conectividad. Estar activo es muy importante para el sistema nervioso. Y en la neurogénesis: un pájaro en una jaula baja la neurogénesis y, sin embargo, en el mundo silvestre, complejo y que requiere más esfuerzo, sube la neurogénesis.

-¿Juvenil por Buylla o por Roces?

-Una mezcla. Mi abuelo Roces fue muy longevo. Mi abuelo Buylla no sé qué longevo hubiese sido, decidieron por él. En todo caso hacer ejercicio ayuda a la plasticidad del sistema nervioso. Las limitaciones para aprender un idioma de adulto se deben a la pérdida de la plasticidad. Es importante saber cómo las células cuentan el tiempo para mantener la plasticidad. Si se meten neuronas nuevas se mete juventud en un circuito; cuando se requieren, generan nuevas comunicaciones. Conocemos menos del diez por ciento del cerebro. Desde Cajal se sabía cómo era una neurona, que iba a su sitio y se conectaba. Pues no es así, cada tipo de célula se prediseña y predispone.

-Oviedo.

-Nos han recibido con gaitas. Normalmente doy conferencias en muchos sitios y sencillamente llego al hotel y me voy a mi habitación sin más. Aquí tengo muy buena compañía. Oviedo es una casa ajena porque no crecí aquí, pero siempre la conexión con Asturias ha estado presente en mi familia.

-¿Leyó «El capital» de Marx? A fin de cuentas Wenceslao Roces, su abuelo, fue quien lo tradujo al español.

-Sí, pero no lo entiendo del todo. Discutí mucho con mi abuelo sobre las ideas de Marx respecto al avance tecnológico de la humanidad. Cómo cambia el valor agregado de las cosas. Una computadora no vale nada pero crea mucha riqueza. Los domingos, con mi abuelo y mi padre, tenía discusiones muy animadas, pero no tengo preparación económica. Sí veo lo complicadísima que es la sociedad. Es como un sistema nervioso donde es difícil intervenir correctamente.

-¿Y ahora?

-Trabajo entre otras cosas sobre interneuronas. Cajal las había separado del linaje de neuronas. Hay que saber más detalles.

-¿Ve problemas éticos?

-No trabajamos con células embrionarias madre. Lo que ocurre, en todo caso, es que las ideologías pretenden interferir.

-¿No le inquieta convertirse en un doctor Frankenstein?

-No hay ningún peligro de que surja un doctor Frankenstein, aun estamos en pañales.

Vía La Nueva España. Autor: Javier Neira.

Actividad prevista por la Fundación Príncipe de Asturias con Arturo Álvarez-Buylla:

Martes 18 de octubre, 19:30 horas. Salón de actos del Centro Cultural Cajastur. Encuentro con los tres galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica: Joseph Altman, Giacomo Rizzolatti y Arturo Álvarez-Buylla. Moderará el acto Manuel Toharia, director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y miembro del jurado que les concedió el galardón.

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