«La del Muja es la colección jurásica más representativa del mundo»

El paleontólogo galés Martin Lockley, posó entre las réplicas del jardín del Muja. Foto: NEL ACEBAL

El paleontólogo galés Martin Lockley, posó entre las réplicas del jardín del Muja. Foto: NEL ACEBAL

Venir a Colunga se ha convertido en algo habitual y no puede disimular que cada visita le entusiasma. El paleontólogo galés Martin Lockley, quien está considerado como uno de los mayores expertos alrededor del mundo en la búsqueda y el estudio de huellas de fósiles de vertebrados, en particular de dinosaurios, regresaba esta semana al Museo del Jurásico de Asturias (Muja) con motivo de su décimo aniversario. Además de definirse a sí mismo, en un magnífico castellano, como un «rastreador de huellas», Lockley tiene para este museo y su colección palabras maravillosas. No en vano, considera que el conjunto de piezas es «el centro de gravedad del Jurásico superior» alrededor del mundo.

-Para usted que ha recorrido el mundo en busca de restos, ¿qué es lo que caracteriza al Jurásico de Asturias?

-Lo más importante aquí es que tenemos una colección del Jurásico superior, una época geológica muy importante, que se conoce como la edad de los zoorópodos, brontosaurio y estegosaurio. No hay tantos ejemplares de estos dos dinosaurios en otros periodos. La colección de huellas de Asturias de esta época es muy impresionante e importante. Se puede decir que es la más importante del mundo de esta época. En comparación con otros museos es muy importante el tamaño de la colección, tiene muchos, muchos ejemplares.

Andrea Inguanzo / El Comercio

-En otras partes del mundo, ¿dónde se puede encontrar algo parecido?

-En Estados Unidos tenemos colecciones importantes. Dos de ellas pertenecen al Jurásico inferior, en Connecticut, por ejemplo, más o menos se guardan 1.000 ejemplares. En Colorado tenemos una colección más grande, de casi 3.000 piezas, que representa muchas épocas, Jurásico, Cretácico, incluso contiene restos de mamíferos de la era Zenozoica. Precisamente por esto es un poco difícil comparar todas estas recopilaciones, la que tenemos en Colorado es mucho más diversa y amplia, pero lo más importante es tener colecciones grandes pero que a la vez sean representativas de cada época. Y por eso la del Muja se diferencia de las que existen alrededor del mundo, ya que es la más representativa, es el centro de gravedad del Jurásico superior.

-¿Confía en una futura ampliación de estas instalaciones?

-Estoy de acuerdo con el equipo del Muja en que esto es un espacio de investigación que debe crecer. Además es importante tener profesionales trabajando aquí porque sin un conocimiento científico no se puede mostrar al público lo que significan los hallazgos y, teniendo en cuenta el volumen de descubrimientos de los últimos años, sería un error no seguir apostando por ello. El museo y su trabajo deben seguir creciendo.

-¿Es realmente inagotable la aparición de restos jurásicos en estas costas?

-Lo es, al menos durará durante varias generaciones más, lo que en sí mismo supone un punto de vista muy interesante. Debo confesar que anteriormente no había reparado en este hecho, porque en la mayoría de los lugares, donde no hay tanta erosión como la que vemos aquí en la Costa Verde, normalmente después de descubrir un rastro es difícil continuar con los hallazgos. Allá en el desierto, lo que en Estados Unidos se conoce como Wild West, es posible encontrar nuevos yacimientos, porque es una región grande, pero después de encontrarlos no se puede esperar para que se produzca una nueva caída. En cambio aquí, sólo hay que esperar a que pase una tormenta, un nuevo temporal. En este sentido es en el que consideramos esta zona una fuente casi inagotable.

-¿Por qué cree que resulta tan atrayente todo lo relacionado con el Jurásico para el público en general?

-Siempre ha habido un gran interés por las cosas antiguas, por nuestra historia y prehistoria. Ésta es casi una pregunta filosófica, por qué tenemos interés en el origen del universo, el origen de la vida, el de los dinosaurios o de los seres humanos. Y, en mi opinión, también es algo paradógico porque la Paleontología es una ciencia que pertenece al pasado pero siempre está formada por cosas nuevas, descubrimientos nuevos. Los niños son los que se suelen sentir más atraídos por los dinosaurios, quizá porque son como monstruos, son peligrosos, resultan feroces… Son caraterísticas que que en la infancia nos impactan.

-¿Considera suficiente el respaldo económico que reciben este tipo de investigaciones?

-Yo quisiera decir ‘sí, sí, claro’, pero la realidad no es tan optimista. Comparado con el coste que tiene construir una carretera, el salario de un puñado de científicos no es nada. Pero yo no soy político, soy uno de esos investigadores. Dentro del presupuesto del Principado mantener la actividad del museo y sus investigaciones no debería suponer un gran esfuerzo y sería una lástima, en mi opinión, que se recortaran este tipo de aportaciones. El Muja está aportando unos resultados excepcionales y la base de todos es el trabajo del equipo científico.

-Además del Muja, ¿qué otros tesoros le gustan de esta tierra?

-Tengo muchos y muy diversos intereses, pero casi siempre están ligados a lo antiguo. En esta tierra he descubierto huellas humanas, con sólo miles de años de antigüedad, un campo en el que también he trabajado en los últimos años. Suelo acercarme siempre a la playa de La Griega a recoger piezas para ampliar mi colección de conchas, en esta zona hay muchas y de diversas épocas. A los paleontólogos las conchas nos aportan mucha información. Por otro lado, pienso que Asturias es un lugar muy bonito, con un paisaje llamativo y muy interesante. Alguna vez he conducido de vuelta a Madrid y puedo decir que existe casi una frontera entre el paisaje verde y la meseta.

-(…)  ¿De dónde viene su interés por los dinosaurios?

-A decir verdad, cuando era joven no tenía ningún interés en los dinosaurios. Mi padre era investigador, ornitólogo, y vivía en una reserva de la naturaleza. Para mí siempre fue algo muy normal moverme por la naturaleza. Años después, en mi época de estudiante, tuve un profesor galés que tenía mucho entusiasmo por la ciencia. Su influencia me convirtió en paleontólogo. Años después, cuando llegué a EE.UU un alumno entró un día en mi despacho y me invitó a visitar unas huellas y mi respuesta fue ¡claro! Fuimos a una mina de carbón, de donde los mineros habían sacado material dejando al descubierto, en la parte superior, contramoldes de huellas de dinosaurios. Este chico y yo escribimos una descripción muy breve de lo que habíamos observado y desde ese momento otros investigadores nos propusieron más lugares para visitar y estudiar. Así, poco a poco, cambié mi campo de investigación.

-Durante estos primeros diez años del Muja, ¿cuáles han sido los proyectos más representativos en los que ha colaborado con el equipo científico?

-Las huellas de los terosaurios grandes aquí aparecidas son muy importantes y hemos hecho varios artículos conjuntamente al respecto. Este tipo de rastros, en Asturias, son los más grandes de todo el mundo dentro de esta época e incluyen impresiones en la tierra, de la piel y las membranas intradigitales. Sobre ellas han sido nuestras más numerosas colaboraciones. Hace poco escribimos sobre esto en China.

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