«La OMS tiene previsto registrar la vacuna de la malaria en 2014»

Pedro Alonso

Pedro Alonso. Foto: Luisma Murias

«Es muy lamentable que en ciencia, por lo que a todos los efectos es el chocolate del loro, se estén haciendo recortes en las autonomías y a nivel central».

Pedro Alonso es médico de origen asturiano, director del Instituto de Salud Global de Barcelona.

Pedro Alonso, especialista en epidemiología y salud pública, dirige el Instituto de Salud Global de Barcelona. Asimismo, es el máximo responsable del Centro de Investigación en Salud de Manhiça (Mozambique), que en 2008 obtuvo el premio «Príncipe de Asturias» de Cooperación Internacional, galardón de cuyo jurado forma parte este año. El doctor Alonso, de raíces asturianas, lidera la investigación de una vacuna contra la malaria, enfermedad que cada año se cobra un millón de vidas.

-¿Cómo va el desarrollo de la vacuna de la malaria?

-Los resultados se analizarán en la primera quincena de septiembre y se publicarán en la primera quincena de octubre. Son el primer grupo de datos del ensayo de fase 3.

-¿Qué espera?

-Básicamente, lo que ya hemos publicado con anterioridad. El ensayo de fase 3 se hace para satisfacer las necesidades de las agencias reguladoras, en este caso la Agencia Europea del Medicamento, que asesora a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su diseño es prácticamente idéntico al que nosotros hicimos en Mozambique, sólo que esta vez es mucho más grande: 16.000 niños, 7 países, 11 centros… Y se hace así de grande, entre otras razones, para tener datos de seguridad. ¿Qué es lo que podría ir mal? Que hubiera alguna señal negativa de seguridad, en cuyo caso se vendría abajo todo el producto. Hasta ahora no ha habido nada en ese sentido. En términos de eficacia, no imaginamos nada muy distinto de lo que hemos publicado, porque todo es exactamente igual.

-¿Con lo cual?

-Lo razonable es una eficacia de entre un 35 y un 55 por ciento, dependiendo de malarias leves o malarias severas, y ése es el primer paso para el registro. El ensayo de fase 3 no es algo que nosotros hagamos directamente. Participamos, pero no lideramos o coordinamos, como hacíamos antes en las pruebas de concepto. Es el ensayo más grande que nunca se ha hecho en África; todo con procedimientos muy estandarizados.

-¿Se están cumpliendo los plazos?

-Una de las cosas llamativas es que hace seis o siete años, cuando publicamos las primeras pruebas, dijimos que podíamos tenerla para el final de la década, y estamos casi ahí. Las cosas han ido muy bien.

-¿Fecha de registro?

-La OMS ha dicho que la registrará cuando tenga cinco años de seguimiento, lo cual nos lleva a 2014. Creo que es razonable. Quizá se podría haber hecho un poquito más rápido, pero la OMS ha querido tener mucha seguridad. No obstante, nosotros ya hemos publicado que la protección de la vacuna dura por lo menos cuatro o cinco años. Pero, a lo que íbamos: eventualmente, en 2014 la OMS dará una recomendación. Lo razonable es que recomiende su utilización. Dependerá de cuestiones como el coste, el coste-eficacia, etcétera. Una vez hecha la recomendación de la OMS, ya dependerá de los países y de los mecanismos internacionales de financiación.

-¿Teme que la crisis impida la aplicación masiva de la vacuna?

-No lo sé. Yo creo que no. Esta pregunta ya me la han hecho muchas veces, pero quizá cuando la crisis no era tan aguda. Hay algunos elementos que inducen al optimismo. El mecanismo que razonablemente debería ser utilizado para aplicarla a gran escala sería el GAVI (Alianza Global para Vacunas e Inmunización), que en los últimos dos años ha estado pasando por una crisis de recursos muy notable. Dentro de unos días tiene una reunión en Londres en la que procederán a una refinanciación, y todo hace indicar que va a ir bien, o sea, que se van a aportar otros 3 o 4 billones de dólares, que serían un revulsivo importante. Por lo tanto, es cierto que hay menos dinero y que no parece que esto vaya a mejorar a corto plazo, pero en lo que se refiere específicamente a financiación de vacunas, creo que habrá buenas noticias. Todo esto es complicado. La vacuna del virus de papiloma humano, que sería altamente beneficiosa, sigue sin aplicarse, y eso se debe básicamente a un problema de precio y de quién paga. Espero que esto pueda cambiar.

-¿Cómo valora la gestión de la crisis de los pepinos?

-No lo conozco con suficiente detalle como para emitir una opinión muy cualificada. Lo que resulta indudable es que la gestión de las crisis alimentarias siempre es muy complicada. Hay que tener en cuenta el principio de precaución, según el cual en cuanto tengo una cierta evidencia, actúo. Esto es lo que guió a las autoridades alemanas en lo que ahora retrospectivamente hemos visto que quizás ha sido demasiado prematuro y que ha llevado a varias hipótesis equivocadas, con el impacto que puede tener una actuación de esta naturaleza, como hemos visto sobre la agricultura española.

-A toro pasado todo es más fácil.

-Hay un equilibrio complejo, y creo que criticarlo de manera poco informada, como sería mi caso, es malo. Conviene ponerse en los zapatos de las autoridades sanitarias alemanas. Cuando empiezas a tener varios cientos de casos de una bacteria que no acaba de responder a tratamiento, que empieza a matar a gente, y tienes un primer dato, el principio de precaución te dice que quizá no tienes toda la información, pero de entrada pones ahí este parche. El problema es que esto tiene implicaciones económicas. Pero si tú eres el responsable de la autoridad sanitaria… Planteado de otra manera: ¿qué pasa si no lanza esa alarma y luego resulta que sí era, y continúa infectándose gente y muriendo gente? El argumento habría sido: oiga, usted ya tenía esa sospecha, ¿por qué no hizo algo? Es un equilibrio delicado.

-Usted trabaja en Cataluña. La Generalitat ha empezado a aplicar recortes. ¿Teme que esta política se extienda al resto de España?

-En el ámbito sanitario está claro que ha habido recortes y seguramente se ha empezado por Cataluña porque ya ha habido elecciones y había que hacerlos. Pero se extenderán a otros lugares ahora, después de las elecciones, porque simplemente no podemos, como sociedad, pagar este sistema.

-¿Ve inevitables los recortes en el sistema sanitario público?

-Hay que racionalizarlo. Y racionalizar quiere decir, en algunos casos, recortar, y en otros casos ahorrar por búsqueda de mayores eficiencias.

-¿Y el sistema de ciencia?

-Es muy lamentable que, por lo que a todos los efectos es el chocolate del loro, se estén haciendo recortes en las autonomías y a nivel central. Ya el año pasado disminuyó el gasto en I+D+i, y esto es muy mala noticia. Cuesta mucho construir una masa crítica y un entramado de ciencia y tecnología, y se destruye muy fácilmente. Una autopista puedes empezar a construirla, parar y seguir dentro de tres años, y no pasa nada. Pero la investigación, los centros y los proyectos no soportan los dientes de sierra, y es clave la predictibilidad, la estabilidad. Esto se ha quebrado, y eso es muy mala noticia.

Vía La Nueva España. Autor: P. Á.

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