“En 10 años tendremos cortinas capaces de producir electricidad”

Mariano Campoy, con un panel solar plástico de la empresa Konarka

Mariano Campoy, con un panel solar plástico de la empresa Konarka.

El físico español desarrolla paneles solares baratos y flexibles, similares a una bolsa de patatas fritas. Su equipo pinta plásticos con una tinta especial que los convierte en células fotovoltaicas que se pueden imprimir como si fueran periódicos.

En 2001, un británico exjugador de rugby y un español aficionado a la capoeira, el arte marcial brasileño, se citaron en Londres y no fue para liarse a mamporros. Eran Donal Bradley, profesor del Imperial College, y Mariano Campoy, entonces un chaval de 23 años que iba a ser su estudiante de doctorado. Bradley había descubierto unos plásticos flexibles que emiten luz cuando una corriente eléctrica pasa por ellos. Son los OLED, unos materiales que ya están llegando a las pantallas de teléfonos móviles y de televisión y que podrían servir para que una persiana bajada emita luz por la noche como si fuera de día. Campoy, nacido en Santiago de Compostela en 1978, aprendió a darle la vuelta al proceso. En lugar de plásticos flexibles que emiten luz con el paso de la electricidad, se dedicó a producir materiales que generan electricidad con el paso de la luz del sol.

Una década después, este físico dibuja un futuro inminente en el que las cortinas de las casas producirán electricidad, los móviles se podrán cargar en la playa conectándolos a la sombrilla y los ordenadores portátiles alimentarán sus baterías cuando estén dentro de la mochila. Campoy, físico en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (CSIC), acaba de ganar el premio Investigador Novel en Física Experimental de la Real Sociedad Española de Física y la Fundación BBVA por su “excelente labor” en este asombroso campo, que puede revolucionar los hogares de todo el mundo.

Su equipo pinta plásticos flexibles con una tinta que los convierte automáticamente en paneles solares fotovoltaicos, similares en apariencia a las bolsas metalizadas de las patatas fritas. El método de fabricación, inimaginable hace unos años, es similar al de la impresión de periódicos. Los paneles, todavía en fase de desarrollo, se pueden imprimir como churros. Campoy los define como “un sándwich”, en el que el jamón de York es un plástico capaz de generar electricidad al absorber la luz solar y el pan de molde son dos metales que extraen la carga eléctrica. Cada capa tiene un espesor de apenas 100 millonésimas de milímetro.

¿Cómo ve los paneles solares fotovoltaicos actuales?

Actualmente, la tecnología fotovoltaica es costosa. Se aprecia en que hasta ahora el desarrollo que ha habido se basa en primas, en subvenciones o en ayudas para que sea rentable tener una granja solar, por ejemplo. Otra cosa diferente son otras aplicaciones, como suministrar electricidad a una casa aislada, a una farola o a una boya en el mar. En este tipo de cosas la tecnología fotovoltaica sí es rentable. Pero para generación eléctrica, es decir para grandes instalaciones, no es rentable. Por supuesto, la energía del sol es gratis, así que sí que es rentable, pero es una tecnología cara, comparada con el precio real o irreal de la producción de energía que tenemos ahora mismo. Esto es lo que está haciendo que las industrias no se interesen por ella a menos que haya un incentivo. [...]

Vía Materia. Autor: Manuel Ansede.

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