39 centímetros de tierra sugieren que vivimos en otra época

El equipo de Cearreta toma muestras en la marisma de Urdaibai

El equipo de Cearreta toma muestras en la marisma de Urdaibai. Foto: Alejandro Cearreta.

Una pequeña columna de sedimentos extraída de unas marismas vascas registra la contaminación generada en los últimos 700 años y apoya la teoría de que el ser humano ha entrado en una nueva época geológica, el Antropoceno.

A primera vista, sólo es una especie de chorizo de tierra. Sin embargo, en sus 39 centímetros de longitud se esconden los secretos de 700 años de contaminación en el norte de España: los incendios forestales del Medievo, las emisiones tóxicas de los Altos Hornos de Vizcaya, los contaminantes procedentes de las fábricas de armas y de cuberterías en Guernica, el parón de la crisis del petróleo. Y, todavía más, sus granos encierran evidencias que apoyan la teoría de que hemos entrado en una nueva página del calendario de la Tierra, ese que dura unos 4.500 millones de años y que en lugar de días, semanas y meses habla de épocas, eras, periodos y eones. La nueva página de nuestro planeta se llamaría Antropoceno.

El equipo del geólogo Alejandro Cearreta extrajo ese cilindro de tierra en 2004 en un lugar idílico: Urdaibai, un territorio vasco dominado por marismas, playas, encinares y acantilados que ha sido declarado Reserva de la Biosfera de la Unesco. Para explicar lo que hace, a Cearreta le gusta citar al geólogo estadounidense Walter Álvarez, padre de la teoría de que un meteorito provocó la extinción masiva de los dinosaurios. “Los sólidos tienen memoria, pero los líquidos y los gases olvidan”, parafrasea el español, profesor de la Universidad del País Vasco.

Sus sólidos, las diferentes capas de sedimentos amontonadas durante siete siglos en las marismas de Urdaibai, hablan por los codos. Su análisis muestra que en las primeras etapas de la Revolución Industrial, entre 1800 y 1860, las concentraciones de hidrocarburos aromáticos policíclicos se multiplicaron por dos. En 1930, con los cercanos Altos Hornos de Vizcaya exportando acero a Europa a todo vapor, la contaminación ya multiplicaba por diez los niveles preindustriales. Y en 1975 llegó el pico. “Los hidrocarburos aromáticos policíclicos provienen de la combustión: de incendios forestales o de la quema de leña. Pero, sobre todo, del carbón utilizado en la industria metalúrgica desde el siglo XIX”, señala el investigador. Otros contaminantes tienen otro origen. “En Guernica se empleó cobre y zinc en la industria de cuberterías”, detalla. [...]

Vía Materia. Autor: Manuel Ansede.

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