Biomimética: la ciencia extrae los secretos de la naturaleza para los grandes inventos

Biomimética: la ciencia extrae los secretos de la naturaleza para los grandes inventos

Biomimética: la ciencia extrae los secretos de la naturaleza para los grandes inventos.

Diseños de aviones tomados del vuelo del cisne, edificios inteligentes que imitan la termorregulación de un cactus, un bañador basado en las escamas de los tiburones que reducen la fricción del agua… Los expertos afirman que el 80% de las soluciones que buscamos están en el mundo natural.

Los grandes genios de la humanidad ya hicieron referencia a la necesidad de fijarse en las soluciones propuestas por la naturaleza. De hecho, ésta ha sido la base de inspiración desde tiempos remotos. Y la denominada biomimética, no es otra cosa que la ciencia que imita las soluciones que la madre Tierra nos brinda como resultado de su evolución.

Janine Benyus, presidenta del Instituto de Biomimética y experta internacional, asegura que «el 80 por ciento de las soluciones que buscamos están en el mundo natural». Además, «son ideas que cumplen dos características fundamentales: son soluciones probadas y sostenibles porque han sobrevivido millones de años».

De cisnes a aviones
Los campos de aplicación de la biomimética son innumerables. Baste pensar que los diseñadores de los aviones tomaron en cuenta el vuelo del cisne, en concreto, la posición de su cuello estirado hacia adelante o que, los submarinos y los bañadores de los atletas de élite se han basado en las escamas de los tiburones para reducir la fricción con el agua.

Una de las grandes áreas de estudio y aplicación de la biomimética es la ciencia de materiales. Según Francisco del Monte, del Grupo de Materiales Bioinspirados del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC, existen dos líneas de investigación. «La primera surge de imitar las condiciones de preparación de un material. ¿Cómo ocurre en la Naturaleza? ¿Cómo se organiza la estructura de un coral o un molusco? Sin embargo, también existe la posibilidad de que la preparación del material no se haya inspirado en la madre Tierra, pero la estructura final se asemeje a algo que está en ella», explica del Monte. «Por ejemplo –prosigue el experto– Eiffel construyó la Torre Eiffel con materiales densos (hierro) pero los organizó de tal manera que la estructura final fuese ligera, imitando, por ejemplo, la estructura de los huesos o de ciertos microesqueletos marinos como los radiolarios».

En el terreno de experimentación con materiales existen muchas apuestas. «Las empresas buscan, cada vez más, ideas sostenibles que se basan en el principio de la biomímesis», afirma Benyus. Entre las propuestas lanzadas al mercado, Benyus llama la atención sobre las denominadas «alfombras azulejo». Imitan la forma en que se construye el suelo de un bosque y están formadas por varias piezas basadas en un diseño o en la combinación de varios. «En caso de destrucción sólo se necesita cambiar una parte, reduciendo el impacto medioambiental», asegura Benyus. Además, no necesita pegamento para fijarse al suelo, sino que se mantiene sólo con la fuerza de la gravedad. «Esto reduce el empleo de tóxicos en un 95 por ciento», enfatiza la presidenta de Instituto de Biomimética.

En el caso de los catalizadores (sustancia que acelera una determinada reacción) empleados en la industria, se sustituyen metales pesados por biocatalizadores (compuestos por proteínas), que tienen menos impacto sobre el medio ambiente.

Por otro lado, en los grandes telescopios o en la energía termosolar, en donde, para concentrar la luz en distancias focales cortas es necesaria la utilización de espejos gruesos y pesados difíciles de manejar, «la alternativa ha sido construir una matriz de lentes más pequeñas imitando las que se pueden observar en los brazos de las ofiuras, organismos marinos semejantes a las estrellas de mar», explica del Monte.

En el ámbito de la arquitectura, un ejemplo paradigmático fue, el pasado año, la construcción del hotel Qatar Sprouts. Su tecnología biomimética se basa en la manera en que el cactus hace frente al clima árido y caliente del desierto. Para ello, cuenta con un conjunto de persianas inteligentes que se abren y cierran para mantener el interior en niveles de temperatura confortables. [...]

Vía La Razón. Autora: Mª Ángeles Blanco

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