Una cueva hecha museo

Los primeros visitantes contemplan el panel principal

Los primeros visitantes contemplan el panel principal. Foto: José Vallina

El Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo abre sus puertas en Ribadesella como un refuerzo al yacimiento prehistórico.

Un viejo casco de espeleólogo, un par de picos e imnumerables recortes del prensa de la época. Y de fondo, las voces y las imágenes de quienes, al “descolgarse por una sima hallaron una joya del arte paleolítico”.

Lo primero que trata de hacer la exposición permanente del nuevo Centro de arte de Tito Bustillo es poner al visitante en antecedentes. Hacerlo partícipe de un hallazgo que ahora se muestra al gran público en un envoltorio de lujo, a la medida de lo que la propia cavidad atesora.

Pero, al igual que toda joya que se precie, su llegada se hace esperar y no será hasta avanzados varios metros a lo largo de diferentes áreas de contenidos cuando llegue el momento de descubrir esos tesoros ocultos, eje entorno al que se ha desarrollado la exposición.

Y no es que el resto de los contenidos desmerezca, ni mucho menos. A través de ellos se muestra cómo se formó el macizo de Ardines, que cobija la cueva de Tito Bustillo así como las características geológicas del terreno. Y todo con modernas aplicaciones y elementos expositivos que son, por encima, de todo didácticos.

Continuando por un estrecho pasillo, sumido en la penumbra y con el sonido constante de las gotas de agua golpeando las formaciones rocosas llega una tercera sala que salpicada de vitrinas geométricas está destinada a albergar las herramientas y elementos ornamentales que en su momento se localizaron en el interior de la cueva. Eso sí, se trata de réplicas, ya que excepto el contenido de la primera sala, nada de lo que se expone es original.

Y de ahí, ahora sí, se accede a uno de los lugares más reconocidos de la cueva de Tito Bustillo, el panel principal, “un lienzo de más de 20.000 años” que es por otro lado el único que es accesible al público. Para reproducirlo se ha optado por un audiovisual proyectado sobre un fondo que simula ser rocoso y en un entorno que aparenta ser una oquedad. Pese a que una vez más se han elegido las geometrías para darle forma. [...]

Vía La Voz de Asturias. Autora: Pilar Alonso.

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