25 años de Indurot

Desde las oficinas del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot), situadas en la séptima planta del nuevo edificio de investigación del Campus de Mieres, hay una vista insólita de la villa, de sus calles, de sus barrios y de los montes que la rodean. Es un lugar perfecto para un organismo que tuvo su origen en el urbanismo y que aún hoy, 25 años después de su nacimiento, sigue siendo el punto de partida de la mayoría de investigaciones sobre medio ambiente y territorio que se ponen en marcha en el Principado de Asturias.

El Indurot cumple, durante el 2011, su primer cuarto de siglo de existencia. Y lo hace desde su nueva sede en Mieres, concejo al que llegó en 2002 después de pasar por la Facultad de Geografía (cuando ésta estaba en el campus de El Cristo), la Facultad de Químicas y la Escuela de Minas de Oviedo. En el Campus de Barredo ocupó, hasta hace unas semanas, la tercera planta del aulario. Ahora estrena oficinas en el nuevo edificio, donde las vistas son “magníficas”. Miguel Ángel Álvarez, director del Instituto de Recursos Naturales considera que la relación de la entidad con el municipio mierense y con las cuencas mineras es “excelente”. “Las condiciones que tuvimos en Mieres desde el principio fueron las mejores para desarrollar nuestro trabajo, por espacio y por la filosofía que tiene este campus de Barredo, con los recursos naturales como uno de sus buques insignias”, explica éste profesor de Ecología de la Universidad de Oviedo que destaca “las posibilidades de trabajo que tienen aquí nuestros grupos de investigación”. El Indurot fue el primer organismo que dio el visto bueno a su traslado a las cuencas mineras.

El origen del Instituto se remonta a mediados de los años ochenta y a la vuelta a las aulas del catedrático Emilio Murcia, después de haber sido consejero del Principado, director del Instituto Geográfico Nacional y presidente del Consejo Superior Geográfico. “Al principio el centro tenía el nombre de Instituto de Urbanismo y Ordenación Territorial, de ahí las siglas. Era un centro propio de la Universidad de Oviedo que tenía como objetivo desarrollar actividades en esos dos campos”, apunta Álvarez que añade que “Murcia fue reclutando a profesores de otros departamentos y ámbitos como Leopoldo Tolivar, que venía de Derecho, Jorge Marquínez, docente de geomorfología y yo mismo, que procedía de la ecología”.

El primer trabajo que se le encomendó al grupo, allá en 1986, fue la redacción de un estudio del concejo de Somiedo desde distintos ámbitos: Geográfico, histórico, social, económico o geológico. Álvarez asegura que “el objetivo era dar una visión integral del un concejo y marcar las pautas de un desarrollo futuro. Es decir, no sólo hacer un diagnóstico de la situación del municipio, que ocupaba el puesto 77 en renta per cápita en Asturias, también aportar propuestas de mejora de la calidad de vida de los somedanos y que incidiera en la conservación”. De aquel estudio “y gracias al apoyo de gente de Somiedo y del Principado de Asturias” se desarrolló el Parque Natural de Somiedo.

Los buenos resultados del trabajo realizado en el municipio del suroccidente asturiano quisieron extrapolarse al resto de Asturias y qué mejor que el Indurot para hacerse cargo de ellos. Este avance en la vida del Instituto coincidió con la marcha de Murcia al vicerrectorado de la Universidad asturiana. El testigo en la entidad lo tomó Jorge Marquínez, actual presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte. A principios de los años noventa llegó el cambio de nombre. “Pedimos ser el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio porque nuestras investigaciones se centraban más en el análisis natural y en la conservación y menos en el urbanismo. Mantuvimos el nombre de Indurot porque ya era reconocible y reconocido por la sociedad”, señala Miguel Ángel Álvarez.

Desde entonces hasta ahora, el trabajo no ha dejado de fluir en las oficinas de la entidad. Numerosos investigadores han pasado por sus instalaciones y aunque la crisis también hace mella en la Universidad y la cifra de colaboradores del centro ha bajado sensiblemente, se sigue manteniendo el prestigio y la valía de sus estudios.

Las decenas de proyectos que en estos años ha desarrollado el Indurot tienen unas líneas muy marcadas por sus dos pilares: los recursos naturales y la ordenación del territorio. Una de las estrellas más brillantes que han salido de sus manos es el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias (PORNA). Álvarez señala que “se trata de un documento inusual en España ya que es general, no habla de una zona en concreto sino de todo el espacio y de todas las especies de la región. Es un estudio muy alabado y diferente por tener un marco general”. Más allá del PORNA, el Indurot ha desarrollado diversos planes rectores de espacios naturales; así como las propuestas para reserva de la Bios- fera, el Plan del Litoral o importantes estudios sobre energía eólica, incendios o riesgos naturales.

Vía La Voz de Asturias. Autora: Aitana Castaño

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