¿Nos pueden ayudar los anfibios a predecir los terremotos?

Foto: David Álvarez

Foto: David Álvarez

Cada vez que ocurre un terremoto, como el reciente de Japón, oímos historias sobre animales que horas antes del seismo se comportaban de manera extraña. Son frecuentes los casos de perros y gatos que estaban nerviosos o irascibles poco antes de los temblores o de aves que se escapaban volando de las zonas donde luego se producían estos desastres naturales.

La mayoría de estos comportamientos “predictivos” de los animales suelen ser anécdotas transmitidas boca a boca, pero son muy pocos los estudios que han demostrado empíricamente esta capacidad de los animales para anticiparse a los terremotos cambiando su comportamiento.

Hace unos meses se publicó un artículo en la revista Journal of Zoology, firmado por Rachel Grant y Tim Hallyday, en el que demostraban como una población de sapos comunes (Bufo bufo) que vivía en las proximidades de la zona de L’Aquila en Italia, había mostrado cambios dramáticos en su comportamiento reproductor desde 5 días antes a que se produjera el terremoto que sacudió el centro de italia en abril de 2009.

Rachel Grant se encontraba estudiando la reproducción de los sapos en el Lago San Rufino, a 75 km del epicentro del terremoto. Por regla general, a finales del mes de marzo comenzaba la reproducción de esta especie. El número de machos iba aumentando dia a día hasta alcanzar los picos máximos de aparición durante la siguiente luna llena. El número de parejas reproductoras iba también en aumento, siendo mas frecuentes los días de lluvia y elevada humedad. Ese año todo transcurría normalmente hasta que sin ningún motivo aparente el número de sapos presentes en los lugares de puesta descendió bruscamente y el 96% de los ejemplares desaparecieron de un dia a otro. Este comportamiento resultaba muy extraño ya que los sapos comunes una vez que comenzaban la reproducción permanecían activos y en grandes números hasta que todas las hembras habían desovado.

Cinco días después de la desaparición de los sapos tuvo lugar el terremoto, y no fue hasta pasados unos días cuando los anfibios volvieron a aparecer, aunque en menor número que los años anteriores. Algunos investigadores habían propuesto que los animales eran capaces de sentir las ondas P varios minutos antes de que se produjera un terremoto, pero en este caso los sapos cambiaron su comportamiento 5 días antes, por lo que no parecía que esa fuera la explicación. Estudios posteriors parecían indicar que los sapos de la zona de L’Aquila habían sido capaces de detectar las perturbaciones en la ionosfera que se habían observado unos días antes, incluida la liberación de gas radón que habían alterado la conductividad de la atmósfera modificando los campos eléctricos y las corrientes. De todas formas, y tal como comentan estos investigadores, estas hipótesis son muy difíciles de testar debido a que nosotros aun no somos capaces, con toda nuestra tecnología de predecir los terremotos con suficiente antelación.

Referencias
Grant, R., & Halliday, T. (2010). Predicting the unpredictable; evidence of pre-seismic anticipatory behaviour in the common toad Journal of Zoology DOI: 10.1111/j.1469-7998.2010.00700.x

Vía Naturaleza Cantábrica. Autor: David Álvarez

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