“No es lógico cerrar el Cañón a la pesca”. Javier Cristobo, director del Centro Oceanográfico de Gijón-IEO

Cristobo en el laboratorio del Centro. ARMANDO ÁLVAREZ

Cristobo en el laboratorio del Centro. ARMANDO ÁLVAREZ

El fondo del mar aún esconde muchos secretos: especies nuevas para la ciencia, o potencialidades farmacológicas sin explotar. El director del Centro Oceanográfico de Gijón, Javier Cristobo, explica que un 70% del agua son fondos de gran profundidad: “los grandes desconocidos” para el hombre. Por ello, Cristobo cree que su trabajo supone un reto “apasionante, pero inmenso”.

- ¿En qué proyectos se encuentran inmersos?
- Estamos trabajando en el proyecto Malaspina, que da la vuelta al mundo en el buque Oceanográfico Hespérides, recogiendo muestras de agua a diferentes profundidades para después comparar la fauna en cada una de ellas. Además, yo trabajo en el proyecto Actiquim, que estudia la fauna marina de la Antártida. Allí, estamos descrubriendo especies de invertebrados con grandes potencialidades como fármacos contra el cáncer.

- ¿En qué fase se encuentra la investigación?
- Hemos prorrogado el proyecto durante tres años. Por una parte, cogemos muestras y las analizamos sobre el terreno, pero otras las traemos de vuelta y se analizan en los laboratorios de Gijón, o Barcelona. De momento, está en fase de desarrollo, la parte farmacológica lleva más tiempo, ya que hay que tener en cuenta que no todas las especies valen.

- Además, usted viaja a la Patagonia.
Sí, trabajo en el proyecto Atlantis, analizando aguas internacionales en la Patagonia con una doble vertiente: Por un lado, conocer dónde hay especies sensibles o ecosistemas vulnerables, que se deben preservar; y por otro, que los barcos pesqueros puedan seguir pescando. El objetivo es cartografiar la zona, para saber cuáles son vulnerables y en cuáles se puede mantener la actividad pesquera.

- ¿Qué trabajos están desarrollando en el Cantábrico?
- El proyecto Ecoanchoa, que estudia la dinámica de los pelágicos en el Golfo de Vizcaya, el efecto de las condiciones oceanográficas, y disponibilidad de alimento. Además, del proyecto Indemares, en el cañón de Avilés, que busca cartografiar la existencia de ecosistemas vulnerables para proteger especies sensibles, pero no estará acabado hasta 2012.

- ¿Buscan cerrar el Cañón de Avilés a la pesca?
- No tendría ningún sentido. El cañón es una superficie tan vasta, que permitiría el mantenimiento de la pesca. Además, allí se desarrolla una pesca sostenible, artesanal, que tiene un menor impacto en los fondos marinos. Los pescadores tienen toda la información y nuestra intención es conocer el terreno, para preservar las zonas vulnerables, pero no cerrarlo por completo a la pesca. Somos meros notarios ¿Se puede comparar con el Cachucho? No tiene nada que ver porque el Cachucho está a mucha distancia de la costa y el Cañón está próximo a la costa y depende de la pesca. Con este trabajo tendríamos cartografiada la zona profunda de Asturias, que es tan espectacular como los Picos de Europa. La investigación es apasionante.

Vía La Voz de Asturias. Autor/a: María Iglesias

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