El turismo no perjudica a todas las cuevas

A pesar del alto número de turistas, el amplio espacio de la cavidad de la cueva determina que la difusión de la señal térmica sea muy rápida y sosegada. Foto: David Domínguez Villar et al.

A pesar del alto número de turistas, el amplio espacio de la cavidad de la cueva determina que la difusión de la señal térmica sea muy rápida y sosegada. Foto: David Domínguez Villar et al.

“A pesar de las decenas de miles de visitantes al año que recibe la Cueva del Águila, las variaciones de temperatura están relacionadas con el clima externo, mientras que el impacto turístico es prácticamente nulo a largo plazo”, explica a SINC David Domínguez Villar, investigador del departamento de Geología de la UAH y autor principal del trabajo que publica la revista Acta Carsologica.

La investigación se ha realizado a partir de los datos recogidos por sensores de temperatura instalados en la cueva desde 2008. Estos aparatos permiten observar las variaciones térmicas de la cueva y son muy sensibles al impacto de los visitantes.

“Tomamos los datos de la cueva cada diez minutos e hicimos un filtrado. La incidencia de la llegada de visitantes se observa de forma inmediata en el ascenso de la temperatura. Por ello, escogimos los niveles máximos y mínimos, y filtramos determinados períodos con y sin visitantes para hacer una diferenciación de la dinámica natural de la cueva y el impacto de los visitantes”, apunta Domínguez.

A pesar del alto número de turistas, el amplio espacio de la cavidad de la cueva determina que la difusión de la señal térmica sea muy rápida y sosegada. “Al contrario de lo que ocurre en otras cuevas como la de Altamira que, al tener forma de galería, la visita de unas pocas personas supone un inmenso impacto”, afirma el experto. [...]

Vía SINC

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