Un centenar de investigadores se unen para crear el Instituto de Neurociencias

Julio Bobes, Jorge Arias y Julio Pascual en la Universidad. :: MARIO ROJAS

Julio Bobes, Jorge Arias y Julio Pascual en la Universidad. :: MARIO ROJAS

Al final, la mejor explicación siempre es un buen ejemplo. Y el que lo puso fue el coordinador del servicio de Neurociencia del Hospital Universitario Central de Asturias. «En el área que dirijo hacemos cirugía de Parkinson, que en este momento es referencia a nivel nacional. Pero para hacerla necesitamos a los neurofisiólogos. No podemos operar a ningún paciente si no tenemos una valoración neuropsicológica y a los enfermos los tiene que diagnosticar bien un clínico, porque no todos los Parkinson son iguales. Además, como ahora estamos estudiando los genes, necesitamos también un biologo molecular, así que pretender hoy en día que un neurólogo pida un proyecto solo es imposible. Tenemos que estar todos en el mismo ente y pedir un proyecto de investigación transaccional. No podemos estar cada uno en un reino de taifas que no nos lleva a ninguna parte».

De esa manera tan gráfica, el doctor Julio Pascual ilustraba la necesidad imperiosa que tiene Asturias de disponer de su propio Instituto de Neurociencias, organismo que está a punto de hacerse realidad.

Mañana lo aprobará el Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo y antes del verano le dará luz verde el Consejo Social. El resto, la difícil labor de consenso y colaboración de los 109 investigadores que lo compondrán, ya está hecha. «De lo que se trata es de que ese más de un centenar de personas que hacen proyectos individuales o de grupos pequeños puedan trabajar juntos, compartiendo medios e ideas, para intentar competir a nivel nacional e internacional. Hoy día lo que se necesita es masa crítica, y con el instituto conseguiremos dar saltos más cualitativos y acceder a proyectos más importantes», manifestó el catedrático de Psicobiología Jorge Arias, quien está actuando a modo de director del instituto aún no nato.

La realidad es que entre los 109 investigadores que están trabajando en este momento diseminados entre 40 proyectos de investigación hay equipos punteros que no pueden acceder a convocatorias internacionales por falta de medios y de infraestructuras. Según manifestó el catedrático de Psiquiatría Julio Bobes, Europa destina la partida más grande de sus fondos a investigaciones oncológicas, la segunda partida en tamaño a investigar enfermedades cardiovasculares y la tercera, a neurociencias. «Y ahí es donde nosotros queremos estar con buenas condiciones, con grupos competitivos que puedan estar en las mismas condiciones que los europeos». En ese sentido, aludió a su propia experiencia al referir que la falta de potencia de algunos de sus equipos le impide optar a los proyectos europeos más punteros».

En este momento, los 40 proyectos en los que se enfrascan los 109 investigadores asturianos generan unos ingresos de un millón de euros. «¿A cuánto queremos llegar? A lo más posible. Tenemos grupos punteros, pero tenemos que conseguir equipamientos. Hoy día son muy potentes y nos facilitan las investigaciones, pero son muy exclusivos y necesitan personal especializado que hay que mantener. Por eso tenemos que agruparnos. Para financiar esos equipos tan caros», explica Jorge Arias, quien se mostró gratamente sorprendido por la «gran acogida» que ha tenido la propuesta del Instituto de Neurociencias del Principado de Asturias entre empresarios y banqueros.

Para ser Primera División
La razón puede ser la consideración de Asturias como la comunidad autónoma más envejecida de España y que las enfermedades nerviosas y neurológicas van íntimamente unidas a la vejez. De hecho, el instituto va a concentrar los 40 proyectos existentes en la actualidad en veinte, que estarán repartidos en tres grandes áreas: las enfermedades neurológicas, los trastornos mentales y la neurociencia experimental. Un Julio Bobes muy enfático señaló que no sólo es oportuna la creación del instituto, sino que es obligada. «A nivel nacional, no vamos a tener más fondos de los que tenemos y si necesitamos más dinero para investigar, y eso no se discute, hemos de obtenerlo fuera, en Europa. Durante los últimos 15 años, España ponía mas dinero en investigación europea de lo que recibían sus investigadores, y todo porque no éramos competitivos. Hemos de sumar sinergias a través del instituto si queremos mantenernos en Primera División».

Para conseguirlas no precisan que «ni el Principado ni la Universidad nos abastezcan». Ni siquiera piden un edificio ad hoc. «No es importante», afirman los tres investigadores, mientras recuerdan que la Consejería de Salud tiene programado en los terrenos del HUCA un edificio para su disciplina. Pero no tiene fecha ni fondos adscritos, así que, como tienen prisa, no pueden esperar a que «los políticos generen un edificio», sobre todo porque «cuando uno va a un restaurante no es porque sea bonito, sino porque los cocineros son buenos. No tenemos edificio, pero tenemos todo lo demás», sentencia Bobes.

Vía El Comercio Ditigal. Autora: Eva Montes

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