El laboratorio del Rey Sol

Los miembros de la Academia de Ciencias se presentan ante Luis XIV según el cuadro de Henri Testelin

Los miembros de la Academia de Ciencias se presentan ante Luis XIV según el cuadro de Henri Testelin

Una muestra en Francia prueba la reconversión de los monarcas hacia el pensamiento empírico.

[...] A partir de 1682 y hasta la Revolución de 1789, el Palacio de Versalles fue la sede oficial de la monarquía absoluta y, desde esa sede, fue tomando el control una por una de las diferentes academias de ciencias que, dispersas, se habían ido creando por el país que ya empezaba a parecerse, geográficamente y en términos de raciocinio y de inteligencia colectiva, al que hoy conocemos.

Para garantizar esa centralización que hoy se suele atribuir con demasiada prisa exclusivamente al jacobinismo revolucionario, la realeza tomó una decisión de magnitudes históricas. Concentró en el propio castillo experimentos, demostraciones, laboratorios, ingeniería y, por supuesto, todos los sabios que pilotaban esas ciencias. Los científicos, fundamentalmente astrónomos, cirujanos, botánicos, zoólogos, agrónomos e ingenieros, eran libres de proseguir sus propios trabajos, pero también estaban obligados a participar en el esfuerzo colectivo con el palacio como centro. Además, recibieron encargo oficial de formar a los príncipes herederos y otra prole masculina.

Los resultados de esa centralización se cuentan por centenares en la inmensa muestra, presentes físicamente o reconstituidos mediante imágenes virtuales incrustadas en las filmaciones del palacio, en alta definición.

Todo es sorprendente en esa caverna que remonta a los orígenes de la ciencia. Desde las intervenciones quirúrgicas a las que se sometieron Luis XIV y el hijo de Luis XV, hasta el inmenso jardín de plantas medicinales de Versalles, en el que los sabios de los reyes sistematizaron miles de años de saber de curanderas y druidas. [...]

Así era el laboratorio llamado Versalles

El 11 de septiembre de 1770 llegó al zoo privado del rey el llamado “Rinoceronte de Luis XV”. Vivió 22 años, sin duda odiando las miradas estúpidas de los cortesanos y añorando su hábitat. Tras morir, el misterioso Félix Vicq d’Azyr practicó la que se considera la primera taxidermia moderna de una animal grande. Necesitó tanto producto tóxico que el propio d’Azyr falleció poco después.

Una de las maravillas que albergó el castillo fue la llamada “tocadora de tympanon”, un autómata de 1784 que se supone representa a María Antonieta y que ocultaba su maquinaria bajo un corpiño muy sexy. Es sin duda uno de los primeros ginoides, antecesores del robot, de los que luego hicieron furor en toda Europa.

En 1669, el ingeniero François Villette presenta al Rey Sol su ‘Espejo Ardiente’. En la corte, al principio se desdeña, porque muchos dicen haber visto ya hornos solares que concentran los rayos para producir calor. Pero Villette los deja pasmados: es el primer espejo ‘ardiente’ que calcina y vitrifica piedras y ladrillos y funde metales casi instantáneamente. Sólo con sol. [...]

Vía: Público

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