“Los más débiles pagan la crisis. Es radicalmente inmoral”

La filósofa y escritora Adela Cortina, ayer en Oviedo. Pablo lorenzana

La filósofa y escritora Adela Cortina, ayer en Oviedo. Pablo lorenzana

Ganadora del Premio Internacional de Ensayo 2007, la catedrática de Filosofía Adela Cortina analiza la ética -y la falta de ella- en las relaciones comerciales del mundo globalizado. Según entiende, las reglas del juego han de cambiarse, tanto en lo económico como en lo político.

- Dirige la Fundación para la ética de los negocios y de las organizaciones. Es un terreno que está de actualidad.
- Desgraciadamente.

- ¿Cómo afecta la crisis a la ética de los negocios?
- Creo que la falta de ética ha sido una de las razones de la crisis, así que hay que darle la vuelta. Evidentemente, en economía hay cantidad de factores que no son fundamentalmente éticos, pero también hay muchos éticos. Claro, si desde el punto de vista financiero empezamos a inventar productos extrañísimos que son absolutamente opacos y se van dispersando los riesgos, obviamente eso genera una falta de transparencia y de confianza. Y siempre la transparencia y la confianza tienen que ver con la ética.

- ¿Qué se hace para aumentar la confianza?
- Sería necesario que hubiera una mayor transparencia, y después, que cuando se inyecta dinero para que los bancos puedan prestar haya un seguimiento, y se vea si efectivamente ese dinero se ha empleado para que se preste a las gentes y para que esas gentes puedan salir de la mala situación de marasmo y para que se creen puestos de trabajo. Tendría que haber una transparencia también en el seguimiento de ese dinero, porque si no lo que ocurre es que los más débiles son los que acaban pagando una crisis en la que no han tenido absolutamente nada que ver. Esto es radicalmente inmoral.

- ¿Es necesario un nuevo marco legislativo que garantice estos cambios en la manera de hacer negocios?
- Hay dos fórmulas. Por un lado, el marco legislativo tiene que ser clarísimo. Un marco en el que no sólo haya regulación, sino que también se controle al regulador para que este a su vez controle lo que pasa. En Europa teníamos una buena regulación y parece que el control ha fallado. Hace falta una legislación muy clara y transparente donde se aseguren los controles, pero eso nunca basta, porque hecha la ley, hecha la trampa. Es necesario el ámbito de la moral. Que las personas estemos acostumbradas a trabajar decentemente en la profesión en la que estamos. La de financiero es tan decente como cualquier otra, pero uno tiene que estar pensando en las personas que van a recibir los préstamos; en los clientes. Son necesarias unas actitudes morales para tomarse en serio la profesión y a las personas afectadas por esa profesión.

- Esta falta de ética es uno de los motivos que ha llevado a la población a movilizarse el pasado domingo. ¿Es el despertar de una juventud que estaba parada?
- Entiendo que sí, y la verdad es que es una alegría. Lo que nos tiene a todos muy asombrados es que se hable de cinco millones de parados y que no pase nada. Efectivamente, que haya gente que por fin salga a la calle y diga: “no estamos de acuerdo con este sistema”, me parece un balón de oxígeno. Efectivamente, creo que nuestro sistema está bastante deteriorado ya, desgraciadamente. Por supuesto que, como decía Churchill, la democracia es lo menos malo que hay, pero la democracia de partidos tal como la tenemos está tomando una deriva que hay que encaminar hacia otro sitio, porque esto no está funcionando bien. Y me alegro de que haya gente que salga a la calle y diga: “Miren, no estamos de acuerdo”.

Autor: J. Cuevas. Vía La Voz de Asturias

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