Los 30 años del sida

James Curran, en su primera comparecencia sobre sida

James Curran, en su primera comparecencia sobre sida. Foto: CDC

Cinco hombres de San Francisco con un tipo raro de neumonía por ‘Pneumocystis Carinii’ levantaron las primeras sospechas. Casi al mismo tiempo otros jóvenes y homosexuales con sarkoma de Kaposi (un tipo de cáncer propio de personas inmunodeprimidas) encendieron ya todas las alarmas. Era junio de 1981 y ellos los primeros pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El patógeno, desconocido por aquel entonces, se extendió por todos los países casi tan rápido como el miedo y el rechazo hacia quienes lo padecían.

[...] Más allá de pequeñas mejoras paulatinas “el punto de inflexión real en el curso de la epidemia, lo que verdaderamente marca un antes y un después, el salto de la muerte a la vida, es la llegada del tratamiento antirretroviral de alta eficacia (TARGA) en 1996″, informa Josep María Gatell, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, que recuerda que vio a su primer paciente con VIH en 1982, durante una estancia en Boston (EEUU).

En la misma línea se expresa su colega Santiago Moreno, jefe del Servicio de Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que también se acuerda del primer seropositivo que atendió, un peluquero gay en 1984. “Al principio no podíamos salvarles. Venían a consulta con buen aspecto y sabías que en poco tiempo se iban a morir. Enseguida llegaban las diarreas, la pérdida de kilos… y fallecían. Pero la terapia lo cambió todo. La calidad y la esperanza de vida. A partir de ese momento empezó otra enfermedad, completamente diferente a la de la etapa anterior. El avance terapéutico ha sido muy espectacular”.

Desde el punto de vista de la investigación, quedan dos retos importantes. “El primero es el de la vacuna que evite las infecciones. Hay intentos muy meritorios junto a muchos fracasos. No la tendremos a corto plazo, pero llegará. El segundo es lograr la curación del sida, un concepto en el que se está trabajando desde hace tiempo y que, probablemente, se consiga antes que la vacuna”, estima Santiago Moreno. Para Gatell otro reto, “quizás el más importante, es el de la prevención. Lo que tenemos que intentar es que no se infecten más personas. Así de claro”.

Y a nivel social, todos coinciden. El objetivo para los próximos 30 años es “intentar normalizar la enfermedad y acabar con el estigma y la discriminación que siguen sufriendo los afectados en el ámbito laboral, personal y, también, en el sanitario”, concluye el doctor Moreno.

Vía El Mundo. Autora: Isabel F. Lantigua.

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