Nano-ladrillos de posibilidades extraordinarias

Luz emitida por las nanoestructuras

Luz emitida por las nanoestructuras.Foto: CSIC

[...] El objetivo a largo plazo de la nanotecnología es desarrollar sistemas que funcionen de forma compleja, de forma semejante a cómo funcionan las células en los mamíferos, que son sistemas que a su vez se componen de otros sistemas que realizan funciones más sencillas, de forma jerárquica y con un alto grado de interconexión e intercomunicación entre ellos. Hoy en día estamos todavía muy lejos de poder fabricar algo tan sofisticado.

El camino a seguir es comenzar por las tareas más simples. En primer lugar, fabricar nanoestructuras con las que a su vez producir materiales que sean capaces de realizar una sola tarea, por ejemplo, hacer utensilios de mayor dureza o filtros para líquidos que sean más eficaces por el hecho de estar fabricados con poros del tamaño nanométrico. Esta es la etapa que está más avanzada. La mayor parte de las aplicaciones comerciales actuales de la nanotecnología están relacionadas con los nuevos materiales (Mihail Roco, ‘U.S. National Nanotechnology Initiative’).

Una segunda fase es la fabricación de nanoestructuras más activas, de forma que sean capaces de detectar sustancias, moverse, entregar un fármaco a determinadas células enfermas o generar o adsorber la más mínima cantidad de luz. Esta es la etapa en la que está centrada la investigación actual.

Un tercer paso consistiría en aprender a organizar e interconectar las nanoestructuras para armonizar sus respuestas dentro de un sistema mayor. Por ejemplo, interconectar los nanoestructuras generadoras de energía con las que requieren energía o transportar y mover cargas de unas nanoestructuras a otras.

Un paso aún más avanzado sería la fabricación de nanosistemas con miles de componentes que interactúen entre sí de forma estructurada y subordinada. Se ha abierto ante nosotros una caja con nuevas herramientas y ‘nano-ladrillos’ de posibilidades extraordinarias para encontrar soluciones tecnológicas a necesidades actuales en campos muy variados. Y como en todo nuevo descubrimiento científico y tecnológico, debemos tener presente la responsabilidad de investigar sus posibles efectos adversos tanto para la salud de los seres humanos y como para el medio ambiente. [...]

Vía El Mundo. Autora: Mónica Luna.

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