La ciencia como pasión

Los premiados, con el jurado y las autoridades

Los premiados, con el jurado y las autoridades. Foto: Luis Sevillano

Imprescindibles, visionarios, personas clave para entender cómo ha evolucionado el mundo que habitamos, fueron algunos de los piropos que oyeron los ocho galardonados este año con los premios Fronteras del Conocimiento, de la Fundación BBVA, que recogieron en el palacio del Marqués de Salamanca. Francisco González, presidente de la Fundación BBVA, subrayó que estos galardones, dotados con 3,2 millones de euros en ocho categorías, quieren “celebrar la pasión por conocer e innovar”, y que “responden al mapa del conocimiento de comienzos del siglo XXI”. Los galardonados coincidieron en resaltar la fascinación que entraña la investigación y el valor social del conocimiento.

El más conocido en el mundo científico, Edward Wilson, estadounidense de 81 años, premiado por acuñar y difundir el concepto de biodiversidad, y demostrar su importancia, recalcó en su discurso la importancia de la conservación: “La ecología necesita inspiración y conocimientos procedentes de todas las áreas de la biología, desde la genética molecular a la sistemática, la biología del comportamiento y la teoría evolutiva. Empezamos a comprender que para salvar el mundo vivo será necesario descubrir y analizar las especies que lo integran, muchas de las cuales aún son desconocidas para la ciencia”.

Un economista británico que se hizo popular en 2006 en todo el mundo por el primer estudio de gran calado sobre el coste del cambio climático, Nicholas Stern, se mostró partidario de “poner el énfasis no solo en los grandes riesgos de la inacción [ante el cambio climático], sino en las enormes oportunidades que representa la transición a una economía de bajas emisiones”.

El estadounidense Donald E. Knuth, que ha contribuido al enriquecimiento y estructuración del lenguaje de los ordenadores, subrayó la diversión como un elemento básico en el quehacer del científico y explicó: “Las mejores teorías están inspiradas en los problemas que emergen en la práctica. La mejor práctica se alimenta de resultados teóricos (….). Así que se produce un maravilloso bucle positivo de realimentación, en el que la teoría se basa en la práctica y la práctica es mejorada por la teoría”.

El japonés Shinya Yamanaka, al que se reconoce el logro de la reprogramación celular (las células madre iPS), para medicina regenerativa, se mostró cauto: “Esta tecnología está aún en su infancia (…). Hay multitud de desafíos que deben ser superados antes de que pueda ser aplicada con éxito al descubrimiento de nuevos fármacos y a la medicina regenerativa”.

Premiado por diseñar el método que usan hoy analistas y decisores monetarios para extraer conclusiones de datos estadísticos, el economista estadounidense Lars Peter Hansen planteó el problema de cómo incluir las “creencias” de los inversores en los modelos que utilizan. El químico Gabor Somorjay, estadounidense de origen húngaro, resaltó la importancia de las reacciones en las superficies.

Robert Zeigler, director del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) dio la clave del premio de Cooperación al Desarrollo a esta institución: “Queremos aplicar la mejor ciencia para aumentar la productividad del arroz, así como mejorar las vidas de los cultivadores mientras mantenemos los suministros asequibles para los consumidores, especialmente los pobres”.

El único artista premiado, el músico alemán Helmut Lachenmann, dio su visión de la música contemporánea: “La música como transgresión de horizontes reflejada siempre de un modo nuevo, como evasión de las representaciones de belleza y orden ceñidas a marcos impuestos por la sociedad, se debe a una práctica en la composición que está en constante renovación; que redefine los medios musicales; que deletrea la palabra “música” en cada obra de manera distinta”.

La ceremonia fue presidida por Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación. El acto también contó con el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, además de personalidades de la ciencia y de la cultura. “Esperamos”, dijo González, “que, año a año, estos premios puedan contribuir a reforzar la cultura científica de la sociedad, a celebrar la pasión por conocer e innovar.

Garmendia se mostró a favor de “integrar la búsqueda de la excelencia investigadora y la creación de un entorno favorable a la innovación empresarial y al emprendimiento. Se trata de que nuestra normativa, el diseño de las instituciones científicas, y una parte importante de los recursos, trabajen por una cooperación sistemática entre quienes producen nuevo conocimiento y quienes se dedican a aplicarlo”, añadió.

El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rafael Rodrigo, resaltó que los premios Fronteras del Conocimiento ponen de relieve “los magníficos frutos que pueden dar la colaboración entre el sector público y el privado”. El CSIC asesora a la Fundación BBVA en la designación de los jurados y la preselección de las nominaciones.

Por la mañana, los premiados contaron lo que les llevó a su dedicación a la química, la biología, la economía o la música, y varios citaron la palabra fascinación. Wilson fue el más precoz, ya que le fascinaron los insectos casi desde que nació, pero Knuth se quedó fascinado, al comenzar su periodo universitario, por el primer ordenador que llegó al campus “con luces que parpadeaban”. Otros citaron a sus maestros como impulsores de su vocación por la investigación y casi todos se esforzaron en resaltar el valor social que debe tener toda actividad investigadora, sin olvidar que también se divierten con su trabajo.

Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, creados en 2008, reconocen la investigación y la creación de excelencia. Dotados con 3,2 millones de euros, sus ocho categorías reflejan los principales retos científicos, tecnológicos, sociales y económicos de la actualidad.

Los premiados

- Ecología y Biología de la Conservación: Edward Wilson, por estudiar la biodiversidad.

- Cambio Climático: Nicholas Stern, autor del primer estudio sobre el impacto del calentamiento.

- Tecnologías de la Información: Donald E. Knuth, por su aportación al diálogo con las computadoras.

- Biomedicina: Shinya Yamanaka, investigador con células madre adultas.

- Economía y Gestión de Empresas: Lars Peter Hansen, creador del Método Generalizado de Momentos.

- Ciencias Básicas: Gabor Somorjay, fundador de la moderna química de superficies.

- Cooperación al Desarrollo: Instituto Internacional de Investigación del Arroz.

- Música Contemporánea: Helmut Lachenmann por “ensanchar el mundo de los sonidos”.

Vía El País. Autor/a: M. Ruiz de Elvira.

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