Conferencia de Enrique Fernández Sánchez de sobre el LHC

Enrique Fernández

El investigador Enrique Fernández el pasado año en Villaviciosa. Foto: T. B.

El investigador, natural de Sietes ofrecerá el viernes una conferencia en el teatro Riera que tratará sobre el LHC, el acelerador de partículas. Enrique Fernández Sánchez Físico y miembro de la Organización Europea de Investigación Nuclear.

El pasado verano su conferencia sobre los orígenes del universo fue un éxito rotundo de público así que este año repite. Enrique Fernández Sánchez (Sietes; 1948) ofrecerá este viernes una conferencia en el teatro Riera, a partir de las 20 horas , en la que hablará del acelerador de partículas más grande del mundo, conocido por las siglas LHC, y de lo que él llama la magia cuántica. Fernández se licenció y es doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Estados Unidos y en Europa en experimentos de física de partículas en especial en estudios de neutrinos y astrofísica de altas energías. Desde 1988 es académico de la Real Academia de Ciencias y pertenece al Comité de Política Científica de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN).

-¿Qué es el LHC?
-Mucha gente ha oído hablar de esta máquina pero no la conoce. Es un acelerador de partículas, el más grande del mundo tanto en tamaño como en energía, situado en el laboratorio del CERN en las afueras de Ginebra.
Acelera protones en direcciones opuestas, hasta que llegan a tener enormes energías, después hace que choquen entre sí frontalmente.

-¿Cuál es su objetivo final?
-En último término se estudia como está formada la materia más allá de los átomos. Y a esa escala las leyes que rigen son totalmente cuánticas. Si no supiésemos que la materia está formada por átomos, no podríamos construir la tecnología actual como el láser o el diodo. Además de los átomos hay elementos más pequeños y se estudia su composición. Hoy en día, aún no hay una aplicación concreta para estos elementos porque se están estudiando. En unos años sí que la habrá. Ahora estamos en la fase del conocimiento básico. Luego surgirán las aplicaciones futuras. También sirve para hacer evolucionar la tecnología como, por ejemplo, el desarrollo de la electrónica.

-¿Cómo es?
-El LHC de Ginebra es un anillo de 27 kilómetros de longitud que se encuentra bajo tierra. Tiene un coste material de 2.500 millones de euros. En total, en todo el mundo, hay más de 6.000 personas que han trabajado en este acelerador. Se divide en dos partes: el LHC en sí y los detectores. Estos últimos identifican y miden las características de las partículas que se producen en las colisiones de los protones, que ocurren en el centro del detector. Una empresa asturiana, Duro Felguera, construyó componentes importantes de dos de los detectores. Son piezas enormes.

-Hace dos años vivieron su particular crisis, con su avería.
-En septiembre hará dos años que se estropeó. En la charla contaré como se vivió aquella avería desde dentro. En aquel momento ocupaba el cargo de presidente del Comité de Política Científica del CERN y tuve que explicarles lo que pasaba a los políticos.

-¿Y qué pasó?
-Debido a una resistencia defectuosa fueron por una dirección incorrecta y esto acabó provocando una explosión que dañó la máquina. Lo que falló no fue una pieza de alta tecnología sino lo contrario. El acelerador tuvo que estar parado más de un año. Se arreglará del todo en 2013 cuando se haga una nueva parada.

-Pero usted no está desarrollando su trabajo ahora en Ginebra sino en Barcelona…
-Ahora trabajo en Barcelona en cosmología observacional. Desarrollamos una cámara para el telescopio William Herschel de la Palma. La estamos desarrollando totalmente nosotros porque no existe nada igual y tiene un coste aproximado de tres millones de euros. Pesa más de 200 kilos y en estos momentos hay catorce ingenieros trabajando a tiempo completo en ella. Estará lista para el próximo verano.

-¿Y qué es lo que hace esa cámara tan peculiar?
-Es capaz de fotografiar la cantidad de luz mínima, la que no ve el ojo humano. Está pensada para medir el desplazamiento al rojo de galaxias. Las fotografías analiza sus espectros de luz y como se alejan de nosotros. Al hacerlo estudiamos la expansión del universo que cada vez es más rápida.

Vía El Comercio. Autor/a: T. Basterra.

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