Menos animales en los laboratorios

Sistema TIM-1

Sistema TIM-1. Foto: AstraZeneca

La ciencia, el progreso y la humanidad al completo le deben mucho a los animales. Experimentar con ellos ha contribuido a descubrimientos históricos y es el día a día en muchos campos. Sólo en la Unión Europea –el único sitio en el que existen estadísticas oficiales–, unos 12 millones de animales son utilizados cada año en diferentes investigaciones (4,5 de ellos en la industria farmacéutica), un campo que apenas ha cambiado en los últimos 40 años. Tal vez por eso, porque en cuatro décadas otros aspectos científicos han avanzado de manera espectacular –basta pensar en la informática y la computación–, ha ido creciendo un movimiento que llama la atención sobre estos experimentos y que afirma que son prescindibles, al menos a veces.

En Europa, desde hace años, se preparan y toman medidas para reducir el número de animales empleados en los laboratorios y para mejorar la seguridad de estas pruebas. [...]

De momento, la experimentación con animales, aunque no es perfecta, es lo mejor que tenemos y sólo en los últimos años, gracias a instituciones como el CAAT, “se están empezando a desarrollar nuevas estrategias”, afirma su director. Iniciativas como la de AstraZeneca son muestra de ello, “pero –subraya Hartung– las farmacéuticas sólo están empezando a involucrarse en esto”.

Sus esfuerzos se están notando en las cifras. Entre 2005 y 2008, en Europa, el uso de animales ha bajado del 31% al 23%, a pesar de que la inversión en investigación ha crecido en ese mismo periodo. Aunque hay factores que están frenando este descenso, en especial, la industria cosmética. Un ejemplo: para probar la seguridad de cada lote de bótox se utilizaron 33.000 ratones en 2005. Tres años después, la cifra había aumentado a 87.000.

El cambio progresivo es posible y podría llegar “más y más rápido de lo que se hace ahora”, augura Hartung. “En este momento no tenemos las herramientas para sustituir los experimentos con animales sin correr un gran riesgo”, añade. Nos guste o no, no podemos probar un fármaco en humanos sin estar seguros de que no es tóxico. Pero, tal vez sería posible minimizar esta práctica si todos pensáramos como él: “Para mí, la experimentación con animales es aceptable pero trabajo constantemente para que sea innecesaria”.

Vía: El Mundo

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