Inspirador de una generación

Por Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación.

Steve Jobs fue un inspirador para nuestra generación, para mi generación. Su figura representa un extraordinario ejemplo de aquello a lo que muchos aspiramos. Primero fue un visionario que supo atreverse en sus proyectos y luego ofreció un modelo de gestión firme, eficaz y sólida de los mismos.

Todo un transformador de la industria, Jobs nos parece ahora la personificación máxima del éxito, pero conviene recordar que sus inicios no fueron fáciles. Cuesta ahora entender que para fabricar su primer ordenador no contara con más apoyo financiero que el de sus propios ahorros. Sin embargo, con trabajo y resultados supo ganarse poco a poco la confianza de los inversores, convencerles de que merece la pena apostar por las ideas.

Gracias a ello, Jobs revolucionó el mundo de la informática, convirtiendo el ordenador en algo sencillo de utilizar. Más adelante transformó la manera de hacer negocio con la música, a través de internet. Y por último fue el gran artífice de que la telefonía móvil haya entrado hoy en una nueva dimensión, caracterizada por la sencillez de manejo y el tacto.

Su temprana pérdida nos deja con ganas de conocer con qué nuevas creaciones nos iba a sorprender. A cambio nos queda, claro está, su percepción única del mundo, que tan profundamente ha impactado en el resto de la sociedad, y un camino a seguir para muchos emprendedores como él. Su trayectoria nos recuerda nuestro compromiso de apoyar a las personas con ideas innovadoras y de favorecer un entorno proclive para que dispongan de oportunidades. Al mismo tiempo, para los emprendedores, para aquellos que como él crean su propio sueño, su vida fue un exponente de cómo tomar el fracaso como una lección positiva para no volver a cometer los mismos errores.

Jobs fue lo suficientemente valiente como para pensar de otra manera, fuerte para creer que podía cambiar el mundo, y talentoso para idear buenos proyectos con los que hacerlo. Sus valores de carisma, esfuerzo y coraje, que tan bien le caracterizaron a lo largo de su vida profesional, se evidenciaron también en su faceta personal, y muy especialmente, en su última etapa, cuando le falló la salud.

Su figura otorgó un significado universal a las palabras «emprendedor» e «innovación». Ese es, sin duda, su principal legado.

Vía La Razón. Autora: Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.