Innovación para el sector del cítrico

Máquina dedicada a la selección de cítricos previa a su comercialización

Máquina dedicada a la selección de cítricos previa a su comercialización. Foto: IVIA.

Investigadores españoles han creado máquinas sofisticadas dedicadas a la selección de cítricos previa a su comercialización. Los prototipos son capaces de detectar y separar naranjas podridas, clasificar los gajos de mandarina según su calidad y facilitar la tarea en gran medida a los recolectores de cítricos en el campo. Los resultados se han publicado en la revista Food and Bioprocess Technology.

Hasta ahora las podredumbres de las naranjas se han detectado manualmente en cámaras oscuras con la ayuda de luz ultravioleta que, mediante fluorescencia, ilumina los aceites esenciales de las cáscaras dañadas. Una desventaja de este método es que este tipo de luz puede suponer un riesgo para la salud humana, por lo que los turnos de trabajo están sujetos a una estricta programación. Esta nueva herramienta, creada por expertos del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), automatiza el proceso. Estos prototipos se valen de visión artificial para realizar la inspección automática de las frutas.

«En colaboración con una empresa del sector, hemos desarrollado el software y el hardware necesarios para poder localizar las podredumbres de los cítricos y descartar aquellos no aptos para la venta», explicó José Blasco, investigador del IVIA y miembro del equipo que ha patentado la máquina.

Se trata solo de una de las numerosas aplicaciones agrícolas desarrolladas por estos científicos en los últimos veinte años gracias a los avances de la visión artificial, un conjunto de técnicas que permiten programar el ordenador para que «entienda» la imagen que tiene delante y actúe en consecuencia.

Otra de las máquinas permite, con luz visible, clasificar los cítricos de las líneas de producción según su calibre, coloración y el tipo de daño que presenta la piel. De esta forma se pueden separar los frutos de primera categoría, destinados a los mercados más exigentes, de los de segunda, perfectamente comestibles pero con algún pequeño defecto por golpes o rozaduras. Los análisis se realizan a una velocidad de entre 15 y 20 piezas por segundo.

Los investigadores también han desarrollado un dispositivo que automatiza la inspección de gajos de mandarina listos para su consumo. Tras separarlos de forma individual en una plataforma vibradora, se transportan por una cinta hasta la zona de inspección, donde se pueden examinar hasta 28 gajos por segundo. Aquí se diferencian los rotos de los enteros y aquellos que tienen semillas de los que no. Las pieles y otros objetos extraños también se localizan y se eliminan de la línea de producción. [...]

Vía CORDIS

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