«Las enfermedades más frecuentes en Europa son las mentales y neurológicas»

Julio Bobes, en las escaleras de la Facultad de Medicina

Julio Bobes, en las escaleras de la Facultad de Medicina. Foto: Luisma Murias.

«El encuentro profundizará en las nuevas investigaciones con sondas genéticas, que permiten detectar la vulnerabilidad a los trastornos».

Entrevista a Julio Bobes, Presidente del XV Congreso nacional de psiquiatría que se celebrará en Oviedo.

El XV Congreso nacional de psiquiatría, que se celebrará en Oviedo del 8 al 12 de noviembre en el palacio de Calatrava, reunirá a dos mil profesionales de toda Europa y parte de Hispanoamérica. Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y jefe de servicio del área sanitaria de Oviedo, es el presidente de este evento. En esta entrevista adelanta las líneas del encuentro.

-¿Los objetivos?

-Lo que vamos a hacer en este congreso es profundizar en los aspectos más novedosos, sobre todo en la investigación que se ha hecho en los últimos años y que casi toda ella viene de la mano de la investigación en neuroimagen, que es la que nosotros podemos captar del cerebro, tanto del que no tiene daño como del que tiene un diagnóstico de trastornos mentales del comportamiento.

-Concretando.

-Una parte son los avances que vienen de la mano de la neuroimagen y otra de lo que denominamos sondas genéticas, que nos permiten fundamentalmente detectar la vulnerabilidad de algunas personas para contraer diferentes trastornos mentales, y en otros casos nos permiten detectar y predecir respuestas terapéuticas a distintos tipos de fármacos.

-¿Imágenes y sondas?

-Denominamos neuroimagen a aquellas imágenes que son miles de fotografías que nos permiten componer la imagen de todo el cerebro o de una región determinada que son hechas básicamente por tomografías. Van orientadas a obtener las formas del cerebro y cómo está funcionando.

-¿Cómo se consigue?

-Básicamente, marcando lo que consume el cerebro, como el azúcar. En las zonas donde el cerebro está consumiendo es porque está funcionando, para sonreír o expresar agresividad, y todo esto lo podemos captar según el estímulo que recibe. Lo hacemos por escáneres y otros aparatos de mucha más precisión, como la resonancia magnética.

-¿La singularidad del congreso?

-Para empezar, que buscamos la excelencia profesional. Gran parte de los cursos y talleres van dirigidos a mejorar el desarrollo profesional. También es importante que declaremos socialmente nuestro posicionamiento respecto al estigma que todavía tienen nuestros enfermos, y que, lejos de aminorar con el paso del tiempo, se mantiene.

-En el siglo XXI.

-Sí, pero este estigma se da, como hace poco reconocieron los políticos del Ayuntamiento de Oviedo, que se pusieron de acuerdo para aceptar, por unanimidad, que en ocasiones se insultan con terminologías que son propias de enfermos. Obviamente, los enfermos mentales piden que se les respete y que no se utilicen los diagnósticos psiquiátricos para pelearse en términos políticos. La misma declaración que hicieron los concejales la vamos a hacer también las sociedades de psiquiatría. No queremos que se les añada otro sufrimiento y un trato diferencial en negativo desde un punto de vista social.

-¿El aspecto que puede ser más importante está relacionado con las novedades tanto para el diagnóstico como para los tratamientos?

-Precisamente en la semana del congreso se lanzará un nuevo medicamento dirigido a los episodios maniacos que sufren las personas que tienen diagnóstico de trastorno bipolar. Ésta es una innovación a nivel nacional en este congreso, lo que quiere decir que a partir del próximo día 8 ya se podrá prescribir este medicamento.

-¿Qué patologías aumentan y cuáles disminuyen?

-Daremos a conocer los últimos datos que se presentaron en el Parlamento europeo hace dos semanas sobre el impacto, la realidad y el desgaste que suponen estas enfermedades al sistema social.

-¿La conclusión?

-Básicamente, podemos decir que hay tres grandes verdades: las enfermedades del cerebro son equiparables al cáncer, junto con las cardiovasculares y diabetes. Los tres grupos de enfermos son equiparables a los enfermos del cerebro, y por lo tanto las enfermedades más prevalentes en la Unión Europea son las mentales y neurológicas.

-¿También en España?

-No tenemos diferentes enfermedades al resto de la Unión Europea. Las tasas de adicción al alcohol, por ejemplo, son similares a las del resto de los países. Lo que sí sabemos es que estas enfermedades no sólo son muy prevalentes, sino que son muy discapacitantes y, por lo tanto, conllevan un coste social y económico muy importante porque generan mucha incapacidad permanente y absoluta, al tiempo que generan necesidad de muchas personas para atenderlos y camas de media y larga estancia. Son las enfermedades discapacitantes que se dan a lo largo de toda la vida.

-Con costes no sanitarios…

-Cuando ocurre el fenómeno de gastar mucho dinero en costes indirectos quiere decir que no se está tratando bien el origen de la enfermedad.

-¿Por qué?

-Porque no hacemos diagnósticos precoces. Se tarda mucho en identificar a gran parte de nuestros enfermos y ellos también tardan en acudir a solicitar ayuda y, por lo tanto, las posibilidades de curarlos están aminoradas. Para empezar, debemos dedicar más recursos a la identificación y tratamiento precoz de estos enfermos.

-¿Las enfermedades mentales y neurológicas en términos económicos qué lugar ocupan en la investigación?

-El tercero. La Comunidad Europea invierte en investigación en cáncer en primer lugar, en segundo en enfermedades cardiovasculares y en tercero en las enfermedades del cerebro. Pero los psiquiatras estamos empeñados en pasar a ocupar el segundo lugar, basándonos en que son enfermedades más prevalentes.

-¿Qué significará para Oviedo este congreso?

-Asistirán los presidentes de la Sociedad Mundial de Psiquiatría, de la Sociedad de Psiquiatría de América Latina, de la Sociedad Europea y muchas personas que vienen de distintos países, como Suecia, Francia, Alemania. Durante estos días la psiquiatría estará focalizada en Oviedo.

Vía La Nueva España. Autor: Ángel Fidalgo.

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