Actitud, innovación abierta y organizaciones inteligentes

Este verano asistí a una reunión de jóvenes emprendedores. Algunos habían vendido ya sus primeras empresas en momentos de alto crecimiento y se encontraban en ese momento lanzando nuevas ideas para convertirlas en un valor de mercado. En la sesión donde se habló de financiación, tecnología y tendencias, pero la pregunta recurrente era siempre la misma:

“¿Cómo se te ocurrió la idea?”

La respuesta resultaba siempre familiar, a la vez que atractiva. “Dando un paseo comencé a preguntarme […]”, “Estaba de vacaciones descansando y mi cabeza fluía […]”, “Me encontraba en una reunión con viejos amigos cuando se produjo una especie de ‘conexión’ de la cual surgió la idea de negocio”.

Todas las respuestas tenían un denominador común: una actitud motivada por la capacidad de querer aprender y descubrir. Y, sobre todo, la capacidad de enfrentarse con la zona de confort en la que a menudo nos encontramos; el hacer cosas diferentes que implican riesgos pero también nuevas oportunidades. Cuando la pasión se conecta con esta actitud y con personas que animan y te apoyan en el proceso, los resultados pueden ser espectaculares.

Dicha actitud es difícil de encontrar y de mantener en empresas con organización muy jerarquizada, en las que todas las operaciones están bien definidas y los cambios solo se “imponen” desde determinadas esferas, desaprovechando la inteligencia colectiva interna de la propia organización. [...]

Vía Sintetia. Autor: Javier García.

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