«El ecodiseño se ve reflejado en la cuenta de resultados de la empresa»

Ramón Rubio

Ramón Rubio

Ramón Rubio es profesor titular de la Universidad de Oviedo, adscrito al departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación, del Área de Expresión Gráfica en la Ingeniería. Doctor en Ingeniería Industrial y máster en Estudios Sociales de la Ciencia, fundó en 2008 junto con el profesor Santiago Martín el grupo Ideascad, que investiga en diseño generativo, realidad virtual y ecodiseño. Entre el 28 y el 30 de noviembre impartirá un curso organizado por el Club Asturiano de la Calidad, con el Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias (IUTA) y el Ayuntamiento de Gijón, para acercar las herramientas del ecodiseño a las empresas de la región.

– ¿Están las empresas asturianas introduciendo el ecodiseño en sus sistemas de gestión?

– Lo están haciendo porque no les queda más remedio, pero no creo que sean conscientes de ello. ¿Qué dirían las empresas? Probablemente contesten que no, que no hacen ecodiseño porque no utilizan materiales naturales, porque no hacen sus productos a partir de piezas recicladas o porque no tienen una estética ‘verde’. Pero eso no es ecodiseño. Ecodiseñar es tener en cuenta factores ambientales en las primeras etapas de desarrollo de un proyecto o producto con el fin de reducir los impactos ambientales: emisiones, uso de energía…

– ¿Cuál es el marco normativo?

– La Unión Europea, con el objetivo de aumentar su competitividad, ha apostado porque en su territorio se elaboren productos con menor impacto y para ello ha establecido una serie de estrategias y legislación que afectan al diseño del producto. En 2005 establece una directiva relacionada con los productos que utilizan energía y pone unos límites a sus consumos. En 2009 aumenta con una nueva directiva esos requisitos a productos que estén utilizando energía o tengan relación con ella. Así, por ejemplo las televisiones deberán reducir el consumo energético en ‘stand-by’ de un vatio a 0,5 vatios. El Gobierno español concreta esa directiva en un Real Decreto (187/2011) publicado en el BOE en marzo y que no permitirá a ningún fabricante incorporar el marcado CE a los productos que no lo cumplan. ¡Europa nos está obligando a hacer ecodiseño! Muchas empresas asturianas se ven obligadas a cumplir este reglamento y, aunque estarán haciendo ecodiseño, lo peligroso es que ¡no lo sabrán! Y, por tanto, no lo estarán gestionando de forma eficiente.

- ¿Cómo hacerlo de forma correcta?

Conociendo metodologías, casos de éxito, normativas y para llegar a las pymes no hay otra manera que implicando al gobierno, a los centros tecnológicos, Universidad y las grandes empresas asturianas para que sienten las bases de una actuación tractora para el resto del tejido empresarial, sin olvidarnos de las facilidades a la financiación.

–Embalaje, envasado, mobiliario…. ¿Qué sectores han dado pasos de gigante, o al menos grandes, en esta evolución en nuestra región?

–Quizás el del embalaje y envasado sea el sector más activo, debido a los pocos grados de libertad que tiene el producto. Así por ejemplo, Linpac en Pravia es ejemplo de aplicación de ecodiseño en sus envases. Sin embargo, la mayor parte de los proyectos realizados son actuaciones empresariales aisladas que, en muchas ocasiones, se quedan en simples experimentos y no en cambios de filosofía en el trabajo.Con la puesta en marcha de las directivas WEEE y ErP, el sector eléctrico tiene un potencial tremendo de innovación con el ecodiseño. En el sector metal-mecánico y químico hay muchos casos de éxito en otras regiones totalmente aplicables a nuestras pymes.

La arquitectura y la construcción sostenible, pese a la situación económica actual, quizá sean dos de los sectores con mayor actividad de ecodiseño. Los edificios representan el 40% de la energía consumida con un argen de mejora de hasta el 20%. No es de extrañar, por tanto, que más de la mitad de las empresas certificadas por la norma de ecodiseño en España (antigua 150301) son estudios de arquitectura.

– Utilizar el ecodiseño mejora la imagen de la empresa. ¿Por qué y cómo?

– No sólo eso, hacer ecodiseño ayuda a la empresa a anticiparse en el cumplimiento de la legislación ambiental. Por ejemplo, la empresa Daisalux ha rediseñado su iluminación de emergencia para adaptarse a la directiva WEEE de gestión de residuos eléctricos y electrónicos. También permite a la empresa acceder a mercados más exigentes y distinguirse de sus competidores como reconoce la empresa Ormazábal en sus centros de transformación. Reduce costes de producción, lo que implica un menor coste al cliente. ¡El ecodiseño es competitivo! Por ejemplo, el televisor Bravia de Sony ha pasado de consumir 232 vatios en 2005 a 64 vatios en 2011, supone un ahorro superior al 70% para el usuario final. Es cierto que esta innovación requiere una financiación inicial del proyecto que en la mayoría de las ocasiones supone una barrera de entrada para muchas de las pymes. Pero también es cierto que el ecodiseño se ve reflejado en la cuenta de resultados de la empresa y que son proyectos de innovación que se amortizan económicamente.

Y sí, también mejora la imagen del producto y la empresa. El caso por excelencia es la empresa Fagor, primera empresa española en certificarse en la norma de ecodiseño y apreciada por la apuesta tan fuerte que hace sobre esta metodología. Sus productos frigoríficos se adelantan a la normativa europea permitiéndole una ventaja competitiva sobre la competencia.

En definitiva, la mejora de la imagen de la empresa es consecuencia del aumento de la competitividad, de abaratar costes, de generar empleo, de ser más creativos y de reducir riesgos. Estoy seguro que una empresa que cumpla estas características tendrá éxito.

– ¿Y qué hay de la biomímesis. ¿Conocen sus ventajas las empresas asturianas? ¿Están copiando de la naturaleza en su que hacer diario hacia mercado?

– Es complicado. La biomímesis es una ciencia desconocida para el empresariado asturiano y desde la Universidad sumimos nuestra responsabilidad. Debemos formar a la sociedad, en particular a nuestros estudiantes en estas nuevas ciencias. Hemos organizado algún curso sobre biomímesis, pero no dejan de ser actuaciones aisladas. En Gijón tenemos dos joyas que debemos explotar para sensibilizar de los beneficios que nos aporta la Naturaleza. Me estoy refiriendo al Acuario y al Jardín Botánico Atlántico, con los que ya hemos colaborado en alguna ocasión. Cuando los actuales estudiantes de instituto o universidad accedan a puestos de trabajo donde tengan que buscar soluciones y sepan que la Naturaleza les puede dar la respuesta, diremos entonces que la empresa en Asturias utiliza la biomímesis en sus procesos creativos.

– En el ámbito de la biomímesis su equipo trabaja en un proyecto para el intercambio de calor entre dispositivosa partir del estudio del sistema circulatorio humano. ¿Hacia dónde avanzan?

– Seguimos en el proyecto. Hemos avanzado en algunas líneas y en otras nos hemos estancado. El avance es complicado, pues se trata de intentar optimizar un elemento que realmente funciona bien y tiene una mecánica similar en distintos tipos de automóviles, pero seguimos creyendo en la idea y estamos seguros de conseguir intercambiadores de calor más eficientes.

Vía Canal Innova. Autora: Rosa Valle

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