Por sus ‘tweets’ los conoceréis

El autor del estudio muestra el logo de Twitter en la pantalla de un ordenador

El autor del estudio muestra el logo de Twitter en la pantalla de un ordenador. Foto: Pablo Lorenzana

El profesor de Ingeniería Informática Daniel Gayo descubre en un estudio que los datos no facilitados pueden salir a la luz en Twitter.

En pleno debate sobre la privacidad en las redes sociales, Daniel Gayo, un profesor del Departamento de Informática de la Universidad de Oviedo ha dado a conocer un estudio en el que se demuestra que la pertenencia de un internauta a Twitter ya es suficiente para determinar, con bastante seguridad, el sexo, la ideología política, la creencia religiosa o la orientación sexual de esa persona. El diario francés Le Monde reflejó el pasado fin de semana las conclusiones de este estudio, titulado Todas las amistades pueden ser peligrosas cuando conocemos a todos tus amigos .

Todo comenzó en 2008 con un seguimiento de miles de tweets -los comentarios escritos por los usuarios de esta red social- previo a las últimas elecciones estadounidenses. Daniel Gayo, profesor de programación en el grado de Ingeniería Informática y de web semántica en el Máster de Ingeniería Web, se propuso descubrir si la intención de voto podía ser predecida. El resultado dio a Obama un margen mucho mayor en su victoria, debido a que no se había ponderado la presencia de jóvenes, mucho mayor en Twitter que en el conjunto de la sociedad.

La investigación había determinado, con bastante exactitud, la edad, el sexo y la raza de los usuarios de Twitter analizados. La siguiente pregunta fue. ¿Ocurrirá lo mismo con la ideología política o las preferencias sexuales? El problema principal es que, mientras la red social rival, Facebook, pregunta a sus usuarios este tipo de datos privados -aunque no es obligatorio, una buena parte de las personas registradas responden a estas preguntas-, en Twitter no se cumplimenta este tipo de formularios. Solo la información que los internautas quieren poner en un pequeño espacio para la biografía.

Esta biografía, así como la información de los tweets , fue suficiente para concluir, en un buen número de usuarios, si se trataba de una mujer blanca, conservadora y heterosexual, o si el propietario de la cuenta era un asiático, ateo y homosexual. Pero, ¿qué pasa con el resto de usuarios que prefieren no desvelar esa información privada en su perfil? En aspectos como la ideología política, explica Gayo, es posible que la mayoría de las personas suscritas a los tweets de uno de los usuarios descubiertos compartan sus gustos. “Es lo que en Sociología se conoce como homofilia”, apunta el profesor. “La gente tiende a relacionarse con gente que se le parece”. [...]

Vía: La Voz de Asturias

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