El castro de San Chuis llega a Oxford

Vista general del Pico del castro, la colina sobre la que asienta el castro de San Chuis, en Allande. Jesús f. jordá

Vista general del Pico del castro, la colina sobre la que asienta el castro de San Chuis, en Allande. Jesús f. jordá

Un grupo de investigadores entre los que se encuentra el doctor Jesús F. Jordá Pardo, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned), el doctor Carlos Marín Suárez, de la Universidad Complutense de Madrid y el doctor Javier García-Guinea, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, presentan un trabajo sobre el Castro de San Chuis (Allande, Asturias) en una monografía sobre la Edad del Hierro en la Europa Atlántica recientemente publicada por la prestigiosa editorial Oxford University Press.

Francisco Cuesta* / La Voz de Asturias

El trabajo es una síntesis sobre los conocimientos existentes en este momento sobre el Castro de San Chuis, obtenidos a partir de las excavaciones arqueológicas sistemáticas llevadas a cabo por el ya fallecido profesor Francisco Jordá Cerdá en los años sesenta y ochenta del siglo pasado y de otros trabajos de investigación dirigidos y realizados por los firmantes.

La monografía, titulada Atlantic Europe in the first millennium BC: Crossing the divide , ha sido coordinada por Tom Moore, de la Universidad de Durham (Reino Unido) y por Xoxé Lois Armada, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). A lo largo de 33 capítulos la obra recoge las contribuciones realizadas por los estudiosos de la Edad del Hierro del occidente europeo en el congreso internacional celebrado en la Universidad de Durham en diciembre de 2007.

Prestigiosos investigadores Entre los firmantes se encuentran prestigiosos investigadores de este periodo de la Historia de la Humanidad, como John Collins, autor de varios libros sobre la Edad del Hierro en Europa, Gonzalo Ruiz Zapatero, Barbara R. Armbruster o Raimund Karl. A lo largo de la obra se analiza la Edad del Hierro en el Reino Unido, Irlanda, Francia, Paises Bajos, España y Portugal, desde ópticas y temáticas muy variadas: territorios, paisaje, dinámica y modelos sociales, fronteras, continuidad y cambio, cronología, arqueometría, tecnologías diversas, etnicidad, rituales, prácticas funerarias, etc. El libro, con un total de 600 páginas, se encuentra a la venta en oup.com y amazon.co.uk .

La Edad del Hierro en la Península Ibérica se aborda en ocho trabajos que cubren su práctica totalidad, desde Galicia y norte de Portugal hasta el litoral mediterráneo. La Edad del Hierro en Asturias está representada por el trabajo de Jordá Pardo, Marín Suárez y García-Guinea sobre el Castro de San Chuis en el que dan a conocer los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en ese castro allandés con anterioridad al año 2007. Tras una presentación general del castro, los autores abordan tres aspectos de su investigación: los estudios arqueométricos, el análisis de las tecnologías artesanales y la interpretación social. Los aspectos arqueométricos se abordan desde una triple perspectiva: la prospección geofísica, la datación por radiocarbono y los análisis geoquímicos de restos metálicos.

Prospecciones y resultados La prospección geofísica realizada con georradar ha permitido delimitar el perímetro defensivo con gran precisión y conocer las características del yacimiento en su parte no excavada, de tal forma que se pueden establecer las áreas donde se encuentran estructuras enterradas y la morfología de las mismas.

Los resultados ofrecidos por la datación mediante radiocarbono son un total de ocho fechas que, una vez calibradas, permiten establecer la cronoestratigrafía del castro y sus etapas de ocupación correlacionando las horquillas calendáricas que proporcionan las fechas con los diferentes estratos y sus contenidos arqueológicos.

De esta forma se establecen tres etapas claramente diferenciadas: la primera y más antigua, relacionada con estructuras vegetales y producciones cerámicas de la Primera Edad del Hierro, se sitúa entre 920 y 520 años de calendario antes de la era cristiana; la segunda, caracterizada por estructuras circulares de piedra, la construcción de una muralla de módulos, actividad siderúrgica y producciones cerámicas de la Segunda Edad del Hierro, se extiende entre 670 de calendario antes de la era cristiana y el cambio de era; finalmente la tercera etapa corresponde a construcciones pétreas cuadrangulares con cerámicas de la cadena tecnológica operativa prerromana, cerámicas romanas (terra sigillata hispánica y cerámica común), escorias y materiales férricos, y se extiende desde el cambio de era hasta un momento anterior al siglo VI.

El interés de una de estas fechas radica en que por vez primera se ha fechado de manera directa el proceso de reducción del hierro, dado que se ha podido datar por radiocarbono un carbón incluido en el interior de una escoria férrica, que ha ofrecido la horquilla calendárica de 460-180 años antes de la era cristiana, en plena Segunda Edad del Hierro. Esta escoria a su vez ha sido sometida a análisis fisico-químicos mediante los cuales se ha determinado su composición elemental y la de sus fases metálicas, así como las características de los procesos utilizados en el beneficio del hierro.

Arquitectura y cerámica El estudio de las tecnologías artesanales se ha centrado en la arquitectura, la producción cerámica y los objetos metálicos. Arquitectónicamente hablando el castro de San Chuis representa a un grupo individualizado respecto al valle del Navia, ya que lo que priman son las plantas circulares de piedra, sin las típicas plantas de naipe del extremo occidental de la región. Pese a la petrificación de la arquitectura, lo que también lo diferencia del centro-oriente de Asturias, se aprecia un paisaje doméstico escasamente fragmentado, con unidades de ocupación formadas por varias estructuras circulares que dejan espacios semi-públicos en donde fueron desarrolladas actividades de mantenimiento y productivas, que son interpretadas en clave de género.

Se analiza, así mismo, el impacto de la conquista romana en la configuración arquitectónica del poblado, con la pérdida de importancia de las defensas y, sobre todo, con la asimilación por parte de los indígenas de las plantas cuadrangulares de origen mediterráneo. Este impacto es especialmente visible en la acrópolis del poblado o barrio alto. Aquí, el lugar donde se originó el castro allá por la transición del s. IX – VIII cal AC, se verá en época altoimperial profundamente reformado, amortizándose las estructuras circulares previas, para dar lugar a una par de estructuras complejas, de habitaciones cuadrangulares, que hay que entender que fueron ocupadas por personal administrativo y / o militar romano, asentado allí para controlar la explotación minera del oro de las inmediatas sierras.

Respecto a la producción cerámica ésta ha sido analizada desde la perspectiva de las cadenas tecnológico-operativas, y poder superar de este modo la tradicional confusión entre la cerámica prerromana de la Segunda Edad del Hierro y la cerámica común romana de época altoimperial. Se apuesta por producciones domésticas realizadas por mujeres, al contrario que la actividad metalúrgica, tecnología típicamente masculina, de la que se desprenden sus ambiguas connotaciones simbólicas, debido a la ubicación periférica de la misma, junto a las defensas del poblado.

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* Francisco Cuesta es arqueólogo.

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