Las pandemias viajaban en galeón

El casco del Vasa.

El casco del Vasa.

Pese a su juventud, la vida para Ylva* no debía resultar fácil, además de padecer una deformidad bucal que le dificultaba la masticación y afeaba la apariencia de su rostro, estaba desnutrida y afectada por colitis crónica. No parece probable que embarcar en Estocolmo el 10 de agosto de 1628 en el primer viaje del galeón Vasa, el recién construido navío de guerra sueco, fuese lo más recomendable que podía hacer en su estado, y quizás fuese una de las pasajeras que esperase desembarcar en la primera parada del barco, la fortaleza de Vaxholm, antes de llegar a Älvsnabben su puerto final de destino y base de verano de la armada sueca en el archipiélago de Estocolmo. Pero lo que Ylva no podía esperar es que esa misma tarde el Vasa naufragase en Strömmen cerca ya del mar Báltico al poco de iniciar su primera travesía.

El pecio del Vasa se conservó casi en perfecto estado en el lugar del naufragio merced a que el agua donde se hundió no era marina, imposibilitando así la proliferación de gusanos como el Teredo navalis que en el mar destruyen la madera. El casco fue reflotado en 1961, reconstruido como un rompecabezas gigante y tratado para su conservación, se le alberga ahora en un magnífico museo a la orilla del agua en Estocolmo. Hace unos días, coincidiendo con formar parte del tribunal de una tesis doctoral de la Universidad de Estocolmo visité el museo del Vasa por segunda vez y le dediqué más tiempo del que dispuse en mi primera visita tras un congreso sobre el ciclo celular en la isla de Sandhamm en 1994. Esta visita más detallada me llevó a uno de los textos de la exhibición en el que se cuenta cómo en el siglo diecisiete a bordo de un barco superpoblado el riesgo de infección era muy alto. La probabilidad de morir por una infección era para un artillero mayor que la de morir en combate. Entre las enfermedades que más terror producían estaban el tifus y la peste.

El tifus es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria Rickettsia prowazekii que se transmite a las personas por los piojos. [...]

Vía Microbichitos. Autor: Miguel Vicente.

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