Innovar tiene premio

Foto de familia de los galardonados

Foto de familia de los galardonados. Foto: Fernando Robles.

El PCTG galardona los mejores proyectos fin de carrera.

Aprovechar la energía de la tierra para alimentar un llagar de sidra. Crear energía sostenible con las olas o conseguir que esas neveras o televisores viejos que entregamos para reciclaje sean realmente aprovechados. Los estudiantes del campus de Viesques le han dado al magín durante el curso y los trabajos y proyectos más brillantes recibieron ayer su recompensa. El ayuntamiento, a través del Parque Científico y Tecnológico, y en colaboración con la Universidad de Oviedo, entregó ayer sus ya tradicionales premios a los mejores proyectos fin de carrera y másters, que alcanzan su 15.ª edición.

Un total de trece estudiantes se llevaron galardón (entre los 1.800 y los 600 euros) en cuatro categorías: Gestión del transporte y logística; Innovación y diseño industrial; Tecnologías de la información y la comunicación y Energía y medioambiente. Los trece trabajos premiados, de un total de 55 presentados, tienen una línea común: apuestan por la sostenibilidad, derrochan imaginación y, lo mejor de todo, son aplicables al día a día de las personas, quizá su mejor virtud.

Uno de esos casos es el de la langreana Crsitina Zaera, estudiante de la Politécnica, que ya ha conseguido poner en el mercado su estudio sobre la recogida de aparatos eléctricos. Un análisis exhaustivo de la red de resíduos a nivel nacional que se llevó el primer premio en la categoría de Gestión del transporte. El estudio de Zaera apuesta por la simplificación en la cadena de reciclaje de neveras y televisores antiguos, haciéndola más efectiva. “Se podrían reducir hasta en un 30% las emisiones de CO2”, señala.

Otro de los trabajos premiados es el de otro langreano, David Expósito, ingeniero técnico y mecratrónico, un término tan enrevesado como loable en su esencia: crear máquinas que faciliten el día a día de los ciudadanos. El título del trabajo galardonado con el primer premio en la categoría de innovación y diseño industrial también se las trae: Desarrollo de un prototipo mecatrónico para la caracterización tridimensional de la plagiocefalia en lactantes mediante fotogrametría . Ahí queda eso. Sin embargo, su aplicación, que ya ha suscitado interés de varios hospitales asturianos, persigue evitar problemas de salud en los bebés por la mala ubicación de la cabeza a la hora de dormir. “El proyecto es muy ambicioso: persigue crear un sistema muy baratito para que todos los hospitales públicos puedan acceder a él. Buscamos, con cámaras de bajo coste, conseguir el perfil de la cabeza, medirla y, a partir de ahí, fabricar un dispositivo que permita al bebé dormir de manera saludable”, explica el ingeniero premiado. De momento, su proyecto está en manos del equipo de investigación de la Universidad de Oviedo. “Queda mucho por hacer, pero promete”, señala Expósito.

El resto de premiados fue el siguiente. En el apartado de Tecnologías de la información y la comunicación, el primer premio se lo llevó Alicia De Dios Fuente, de la Escuela Politécnica, por su proyecto de un dispositivo portatil para el intercambio de imágenes médicas, el sistema conocido como Dicom. En el apartado de Energía y medioambiente, el primer premio recayó en el ingeniero Aser Morís por su idea de utilizar el calor de la tierra para alimentar un llagar y producir así un millón de litros de sidra.

El palmarés integró también proyectos que, aunque no se llevaron el primer premio, tienen visos de llegar al mercado. Por ejemplo, el estudio de tráfico de contenedores entre El Musel y China elaborado por Jonathan Azpiazu, segundo en Gestión del transporte.

Vía La Voz de Asturias. Autor/a: J. C. G

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