El papel que ayudó a salvar el Parque Rural de Teno

Rabo de gato

Rabo de gato

Cuando en los años 40 se introdujo en Tenerife el rabo de gato o Pennisetum setaceum como planta ornamental, nadie pensó que pudiera acarrear consecuencias ambientales y económicas tan importantes 50 años después. Pero así es. Lo que seguro tampoco pudieron llegar a intuir fue que esta amenaza pudiera convertirse en un recurso a través del diseño. Y también es así.

Esta gramínea es una de las 25 especies invasoras más nocivas en los ecosistemas protegidos de la Macaronesia (Islas Canarias, Azores, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes). Además, los organismos públicos canarios gastan anualmente más de medio millón de euros en su erradicación en las zonas naturales protegidas. El problema, como pasa siempre -y que en estos ecosistemas cerrados se agrava debido a su fragilidad delante de factores externos- es que desplaza a otras especies autóctonas, algunas protegidas y en peligro de extinción.

Pero ante los problemas, creatividad. Los investigadores de la Universidad de la Laguna que forman parte del programa PROCEDER han encontrado una manera de revalorizar la fibra de rabo de gato produciendo papel y cartón para packaging. Lo que hasta ahora retiraban las brigadas de las zonas naturales, se quemaba. Ahora se le da valor. De momento, las muestras de papel se realizan de manera artesanal, pero se está trabajando en el diseño de una máquina que normalice la producción de papel. Esta máquina se alimentará de energía renovable, el agua utilizada se reaprovechará, así como los residuos secundarios de la producción, como la lignina. Como apunta el director del proyecto, Alfonso Ruiz, “no sería deseable solucionar un problema ambiental creando uno nuevo”. [...]

Vía Resseny.

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