Chequeo acústico en la gasolinera

Por la izquierda, Flórez y Berenguer, en la sede de Prodintec, con el equipo de detección de fugas en tanques de combustible. ángel gonzález

Por la izquierda, Flórez y Berenguer, en la sede de Prodintec, con el equipo de detección de fugas en tanques de combustible. ángel gonzález

Su capacidad para detectar fugas milimétricas en tanques de combustible vacíos con un sistema de micrófonos les convierte en los «CSI» de la industria de los hidrocarburos. La empresa Geslimes, del grupo Flórez Cosmen, con sede en Cangas del Narcea, ha acudido a la experiencia del centro tecnológico para el diseño y la producción industrial, Prodintec, con el objetivo de sacar adelante un proyecto que les permitirá realizar pruebas de estanqueidad muy exhaustivas en depósitos de hidrocarburos. Este sistema, presupuestado en 80.000 euros, es capaz de detectar, aun sin haber llenado el tanque, fugas de un tamaño inferior a una décima parte de un milímetro, el equivalente a la cabeza de un alfiler. El funcionamiento del equipo se basa en escuchar lo que ocurre en el interior del tanque.

C. Jiménez / La Nueva España

«El sistema está basado en la captación de señales acústicas, y para ser el primero de estas características en el que trabajamos, los resultados han sido muy buenos», explica Fernando Berenguer, del área de ingeniería de productos de Prodintec. El funcionamiento es sencillo: se introduce el micrófono en el interior del depósito para generar una depresión. «Si existe una fuga se va a escuchar un silbido», explica José Flórez, responsable de la empresa Geslimes. Este sonido se digitaliza obteniendo una gráfica que lo representa, fruto de un software específico desarrollado por la Fundación Prodintec, al igual que la parte electrónica. El programa desarrollado por el centro tecnológico permite discriminar si el ruido procede del interior del depósito, del exterior o si es debido a una fuga. Un ordenador capta esas señales y permite detectar dónde se localiza la fuga, si la hubiera, a través del sonido.

La medición en vacío resulta más exhaustiva pues permite localizar cualquier problema de estanqueidad antes de proceder al llenado de los depósitos, explica José Flórez. Previamente, la empresa ya había desarrollado un sistema para la detección de fugas en tanques de combustible llenos. La normativa actual obliga a revisar los tanques de almacenaje tanto en vacío como llenos. Con el sistema desarrollado ahora, el grupo Flórez Cosmen podría cubrir todo tipo de necesidades para estaciones de servicio, comunidades de propietarios o centros escolares, entre otras instalaciones. Actualmente, Geslimes trabaja en todo el territorio nacional, principalmente para surtidores de carburante, «que tienen un mayor control por parte de la Administración», pero también para colegios, centros de venta de gasóleo a domicilio o mayoristas, en general.

El umbral de detección de fugas del sistema desarrollado junto a Prodintec se sitúa en 100 mililitros por hora, cuatro veces más que los productos existentes hasta ahora en el mercado. «Va muy al detalle, para fugas prácticamente imperceptibles», indica José Flórez, quien ya piensa en la obtención de un certificado «Atex», que les permitirá trabajar con esta misma tecnología en atmósferas potencialmente explosivas. Actualmente, ninguna empresa asturiana trabaja en este ámbito y sólo seis en el territorio nacional. «Para nosotros es como jugar en Primera División», sostienen los impulsores del proyecto, al tiempo que explican que esta segunda propuesta implica una mayor dificultad, puesto que «en vacío resulta más complicado captar un sonido porque la transmisión en el líquido es mayor».

Esta nueva aplicación tecnológica, financiada a través de la Fundación para el Fomento de la Investigación Científica Aplicada y de la Tecnología (FICYT), se presenta como un importante salto para detectar pérdidas en tanques de combustible sin necesidad de que un operario se introduzca en el interior del tanque para examinarlo.

El equipo desarrollado en las instalaciones de Prodintec tiene una capacidad de detección de fugas de tan sólo 100 mililitros por hora, es decir, para escapes diez veces más pequeños que la fuga de agua que produce un grifo mal cerrado, aunque el análisis se realiza en tanques de 50.000 litros.

Geslimes es una empresa joven, nacida como tal en el seno del grupo asturiano Flórez Cosmen, con larga trayectoria y reconocido prestigio en el mundo de los hidrocarburos. El grupo, cuya sede se encuentra en el concejo de Cangas del Narcea, está dedicado a la venta y distribución de combustible. El sistema patentado podría utilizarse tanto en gasolineras como en gasoductos, tanques para calefacción, tanques de combustible para consumo propio de flotas de vehículos y todo lo que requiera de pruebas de estanqueidad, explican los responsables del grupo empresarial.

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