Nueva prueba diagnóstica para el cáncer de esófago

Esófago

Esófago. Foto: Shutterstock.

Científicos europeos han logrado un gran avance al desarrollar una prueba diagnóstica para el cáncer de esófago que, se espera, depare mejoras en el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad.

Los hallazgos se deben a científicos del Reino Unido que utilizaron la instalación ALICE («Aceleradores y láseres en experimentos combinados»), alojada en el «Centro de ciencia y tecnología con aceleradores» (ASTeC) del Laboratorio de Daresbury, perteneciente a su vez al Consejo de Ciencia y Tecnología del Reino Unido (STFC). Dicha prueba diagnóstica se desarrolló gracias a imágenes de tejidos obtenidas mediante endoscopia en pacientes con una afección precursora llamada esófago de Barrett.

El cáncer de esófago es el noveno más común del mundo. Además de ser extremadamente difícil de diagnosticar, también es muy agresivo. Por desgracia, en muchos casos los pacientes acuden al médico cuando el tumor ya se encuentra en una etapa muy avanzada y ya no es posible su extirpación, y aunque ésta se practique, es habitual que fracase. Por consiguiente existe la necesidad urgente de desarrollar nuevas tecnologías que permitan detectar cambios tempranos en células individuales antes de que el cáncer se desarrolle.

Los investigadores utilizaron el «láser infrarrojo de electrones libres» (IR-FEL), una fuente extraordinaria y extremadamente intensa de luz infrarroja, para obtener imágenes de muestras endoscópicas históricas y efectuar un estudio ciego de pacientes con esófago de Barrett y, de este modo, detectar cambios que se hubieran producido en las muestras.

Dado que los pacientes que padecen de esófago de Barrett tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de esófago, se someten a controles regulares con el propósito de detectar lo antes posible cualquier cambio en su estado. De identificarse cambios precancerosos, dichos pacientes pueden someterse a un tratamiento potencialmente curativo sin necesidad de pasar por el quirófano, gracias a que el tumor se ha detectado en una etapa mucho menos avanzada.

El profesor Peter Weightman de la Universidad de Liverpool, investigador principal del proyecto, declaró en relación a los resultados: «El factor más importante para mejorar el pronóstico de los pacientes con cáncer de esófago es diagnosticarlo pronto. Pero resulta extremadamente difícil diagnosticarlo con exactitud; un falso negativo puede resultar fatal, y un falso positivo acarrea un proceso quirúrgico por otro lado innecesario. Ambicionamos desarrollar una prueba diagnóstica capaz de acoplarse a un endoscopio. La solución más prometedora podría pasar por el desarrollo de una prueba en la que se utilice la intensa luz en el rango de frecuencia de los terahercios generada por ALICE. Esta instalación constituye la fuente de luz en dicho rango más intensa de Europa, y es la única del mundo equipada con un mecanismo de cultivo de tejidos para la investigación oncológica. Así podría obtenerse un diagnóstico de esta enfermedad a un coste mucho menor y con mayor eficiencia. Pero aún falta bastante para alcanzar ese logro.» [...]

Vía CORDIS.

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