El futuro está en el mar

De izquierda a derecha, Kevin de León, Andrés Flórez, Enrique Martínez, Javier Fernández y Adrián Sampedro.  juan plaza

De izquierda a derecha, Kevin de León, Andrés Flórez, Enrique Martínez, Javier Fernández y Adrián Sampedro. juan plaza

Son abundantes y se les puede sacar rendimiento en múltiples facetas. Por eso, un grupo de alumnos del Colegio Virgen Mediadora- Dominicas decidió apostar por las algas como protagonistas de un proyecto empresarial que les ha valido el primer premio del programa «Taller para emprender».

Luján Palacios / La Nueva España

Este proyecto, que forma parte del programa Fomento de Cultura Emprendedora del Gobierno regional, está destinado a alumnos de Bachillerato, ciclos formativos y enseñanzas artísticas, y cuenta con la coordinación de Ciudad Tecnológica Valnalón. En las Dominicas se impartió un cursillo sobre iniciativas emprendedoras, y los alumnos Kevin de León, Enrique Martínez, Andrés Flórez, Javier Fernández y Adrián Sampedro vieron una buena oportunidad en la explotación industrial de las algas, tanto para su consumo como para la elaboración de cosméticos.

Los estudiantes, alumnos de segundo de los bachilleratos de Ciencias Sociales y de Ciencias de la Salud, diseñaron un proyecto empresarial «que en principio daría para cubrir los gastos, pero que en pocos años podría ser viable y dar beneficios», explican.

Su empresa ficticia, «Asturalgas», se dedicaría a la recogida de algas del mar gijonés, con unas pequeñas instalaciones en el puerto de El Musel y un capital inicial de alrededor de 120.000 euros. «Después de recogerlas con un barco, la idea sería subcontratar a otras empresas su procesamiento como comida o como cosméticos, para después venderlas nosotros, y en un futuro, cuando llegaran los beneficios, poder hacer todo el proceso en nuestra empresa», apunta Kevin de León.

Para ello, tuvieron en cuenta que Japón «es el mayor exportador de algas del mundo, pero después del maremoto y los problemas de contaminación del año pasado, se abre un mercado que se podría aprovechar, teniendo en cuenta que las aguas del Cantábrico son las segundas mejores del mundo para la producción de algas», añade Enrique Martínez.

Además, y para los períodos en los que no se puede recoger algas, en los meses de verano, su proyecto obtendría una rentabilidad extra con «paseos turísticos y de pesca en el barco».

Los cinco estarían empleados en la empresa, para la que eligieron la fórmula de sociedad anónima, y en la que contaron con la ayuda de su profesor de Economía y Empresa Joven Europea, Fernando López Martín, quien siguió de cerca todo el proceso. Aunque ninguno de ellos tiene previsto dedicarse al mundo empresarial, Valnalón les aseguró que su proyecto era viable, y por eso «quién sabe si en un futuro no lo haremos realidad», indican entre risas.

Por el momento, han demostrado que no les falta olfato para hacer negocios.

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