La ciencia de la escuela asturiana busca mecenas

Por la izquierda, Arturo Fernández, Luis Goitisolo, Fernando García e Iván Larriety, en el Colegio Santo Domingo. a. m. s

Por la izquierda, Arturo Fernández, Luis Goitisolo, Fernando García e Iván Larriety, en el Colegio Santo Domingo. a. m. s

Aprender, competir, medirse, evaluar y disfrutar aprendiendo e ilusionándose con la ciencia y la tecnología. Éstos son los principales objetivos de los alumnos del Colegio Santo Domingo de Navia y del Instituto Galileo Galilei, finalistas de la First Lego League (impulsada desde Asturias por la Fundación CTIC), segundos clasificados en la misma competición nacional y que se batirán ahora junto a equipos de toda Europa en un nuevo certamen de proyectos de robótica que se desarrollará en Alemania. Pero los alumnos asturianos necesitan fondos para el desplazamiento y el alojamiento, tras haber recibido los fondos para las inscripciones de CTIC. Por ello, lanzan una llamada a las empresas y entidades que pudieran colaborar con ellos para completar este nuevo desafío.

C. Jiménez / La Nueva España

Su proyecto ha captado el interés de diferentes jurados por la novedad que representa crear una planta de procesado de leche materna donada por madres lactantes para que pueda servir de alimento a los niños del continente africano.

«Tanto el entrenador como los miembros del grupo, además de ser excelentes programadores, diseñadores de robots y apasionados por la seguridad alimentaria, son emprendedores», explica en su favor Paco Prieto, director de Sociedad de la Información de Fundación CTIC. Y añade: «Se trata de personas que creen en sus sueños, que están formadas, ilusionadas, y como cualquier emprendedor están en un proceso creativo y de comunicación para obtener la financiación que haga realidad aquello en lo que creen». Aunque la búsqueda de financiación no estaba recogida en el proyecto científico del grupo, integrado por Christian Lanza, Rebeca Peláez, Iván Larriety, Antonio Fernández, Fernando García, Luis Goitisolo y Daniel Fernández, el desafío se presenta como una fórmula de aprendizaje en su carrera emprendedora.

Los alumnos del Colegio Santo Domingo de Navia serán uno de los cuatro equipos que representarán a España en la final europea de Alemania y antes de la competición deberán contar con el respaldo económico necesario para financiar su desplazamiento. El entrenador, Jorge Carbajales, puede ser la persona de contacto para las empresas o entidades interesadas en apoyarlos. Aunque el respaldo puede venir de varias entidades, recuerdan que el importe que precisan es «ridículo» para la magnitud de la iniciativa.

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Empresas de alimentación, supermercados y lácteas, principales aspirantes a colaborar en la iniciativa

C. J.
Empresas de alimentación, lácteas (por la vinculación del proyecto con la leche materna), de nutrición, de música, grandes almacenes, supermercados e incluso del sector de las bebidas refrescantes que generan un ingente gasto en publicidad podrían ser los candidatos a apoyar la iniciativa de los alumnos naviegos. «Puede ser el momento de hacer realidad el que muchos pocos hagan algo muy grande», afirma Paco Prieto, de la Fundación CTIC.

El proyecto de los alumnos asturianos contempla la recogida y almacenamiento de la leche materna. Su intención es arrancar con una campaña de recogida de la leche orientando e informando a las madres donantes sobre todo lo relacionado con proceso. Después se transportaría la leche materna a la planta procesadora en vehículos dotados de sistema de refrigeración.

En la segunda fase se procedería a la liofilización del producto, el proceso que permite su transformación en leche en polvo para que se pueda conservar con un peso muy reducido, que lo hace ideal para su manipulación. Esas características permiten, además, que el producto se pueda almacenar a temperatura ambiente.

El proceso de liofilización se utiliza ya para la deshidratación de muchos alimentos, pero hasta ahora no se ha utilizado con la leche materna, explicaron los alumnos de Navia durante la presentación del proyecto. Para no encarecer el transporte se ha diseñado un envase que facilita el uso del agua de los países de destino. Para ello la cápsula donde se encuentra la leche irá provista de un filtro que al hacer pasar el agua eliminará cualquier impureza o microorganismo presente en las aguas contaminadas propias de los países del Tercer Mundo.

El producto se distribuiría en forma de monodosis recargables -explican los autores- que reducen al máximo su manipulación.

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