El tráfico perjudica a los anfibios asturianos

Fotografía de un sapo partero (Alytes obstetricans). Imagen: Laurent Lebois.

Fotografía de un sapo partero (Alytes obstetricans). Imagen: Laurent Lebois.

La presencia de carreteras constituye la primera causa de fragmentación del hábitat para muchas especies, sobre todo para los anfibios, ya que de provoca atropellos y pérdidas de diversidad genética. Además, el tráfico perjudica a dos especies abundantes y representativas de la fauna anfibia asturiana que han sido declaradas vulnerables en España: el sapo partero (Alytes obstetricans) y el tritón palmeado (Lissotriton helveticus).

SINC

“Pero las poblaciones de sapo partero y tritón palmeado tienen una sensibilidad muy diferente al efecto de las carreteras”, declara a SINC Claudia García-González, investigadora de la Universidad de Oviedo, quien añade que estos anfibios tienen también diferente capacidad de dispersión.

A través de estudios de ADN, el equipo de Eva García Vázquez ha analizado el grado de correlación entre el número de carreteras que tiene que atravesar un anfibio para llegar desde una población a otra y la intensidad de las barreras genéticas entre ellas. De este modo ha determinado cómo les afecta el tráfico.

Los resultados, que se publican en Landscape and Urban Planning, demuestran que en el valle de Trubia (Oviedo) las poblaciones de sapo partero acusan más el tránsito de vehículos motorizados y están mucho más fragmentadas y aisladas entre sí que las de tritón.

En la última década los anfibios han sufrido un declive poblacional en todo el planeta por lo que “en la actualidad son especies muy vulnerables y muchas de ellas son objeto de protección especial”, explica García-González.

Corredores vegetales para proteger al sapo
Entre las medidas para reducir el impacto de las carreteras en los animales destaca la mitigación del tráfico. La investigadora señala que “las medidas de descongestión en zonas rurales son eficaces para minimizar los impactos en el tritón, pero no en el sapo partero”.

Según el estudio, incluso las pequeñas carreteras con baja intensidad de tráfico actúan como barreras para el sapo partero, por lo que esta medida no es suficiente para proteger a esta especie.

“Debería combinarse la reducción del número y la velocidad de los vehículos con otras acciones, como por ejemplo, la construcción de corredores vegetales o pasajes para favorecer la conexión entre zonas húmedas y hábitats acuáticos”, propone García-González.

Con el objetivo de minimizar el efecto de las carreteras en la biodiversidad, “no parece oportuno considerar solo una estrategia para proteger a los anfibios. Hay que prestar atención a las necesidades particulares de cada especie y tener en cuenta que hay factores múltiples que impactan sobre ellas”, advierte la bióloga.

Además, “muchos animales aparte de los anfibios podrían beneficiarse de la construcción de pasos en los puentes ya existentes o de nuevas pasarelas para atravesar los ríos”, concluye la experta.

Referencia bibliográfica:

Garcia-Gonzalez C.; Campo D.; Pola I.G.; Garcia-Vazquez E. “Rural road networks as barriers to gene flow for amphibians: Species-dependent mitigation by traffic calming” Landscape and urban planning 104 [2]: 171-180, febrero 2012. DOI: 10.1016/j.landurbplan.2011.10.012

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