La nueva élite universitaria está en las montañas afganas


[...] Thrun lo vio claro después de la experiencia que llevó a cabo junto al profesor Peter Norvig (actual director de investigación de Google) durante los últimos meses de 2011. Aún impartía docencia en Stanford. Inspirado y ‘motivado’ por la academia interactiva y gratuita de Salman Khan (creada en 2006), la cual ofrece cursos formativos a través de Youtube, se le ocurrió que el curso que debía ofrecer para 177 estudiantes de la Universidad de Stanford —todos ellos pagadores— también podría tener éxito si lo encapsulase en vídeos y permitiese la asistencia abierta a través de la web. Es decir, un curso de Introducción a la Inteligencia Artificial cursado en Stanford, impartido por dos reconocidos expertos, gratis, y sin tener que acudir al aula.

A un hombre capaz de quitar el conductor a un coche y conseguir que circule con normalidad no le debió parecer excepcional suprimir la carcasa arquitectónica y las tasas económicas a la prestigiosa institución californiana sin mermar la calidad formativa para los estudiantes. La diferencia de su curso con la academia Khan es que, en su caso, existía un periodo concreto para el curso, una fecha de examen y la manera de interactuar con los profesores. El resultado, sin precedentes.

“Fue emocionante”, cuenta Thrun entusiasmado, “160.000 estudiantes de todas las edades, de 190 países, se matricularon y siguieron las clases. 35.000 de ellos realizaron el examen, muchos obteniendo la puntuación máxima. Me hizo mucha ilusión tener un alumno que seguía el curso desde Afganistán”.

La universidad dio su visto bueno al proyecto y permitió su difusión ya que, al no pertenecer Thrun a la plantilla universitaria desde el mes de abril de 2011 (abandonó su puesto para poder dedicarse a tiempo completo a su trabajo en Google, aunque continuó impartiendo algunas clases), el curso no era propiedad de la institución, sino de los docentes que lo ofrecían. En contrapartida, y a pesar de los esfuerzos del informático, la universidad no expidió certificado oficial para los alumnos que habían seguido la asignatura online alegando prevención contra posibles fraudes de identidad. “No existieron problemas con Stanford en ese aspecto”, mantiene las formas Thrun, “ellos no se opusieron a la idea y yo pagué de mi propio bolsillo los gastos que suponía la difusión digital”.

Ensayo más que positivo. Siguiente escalón: Crear Udacity. Thrun consideró que si gente de todo el planeta estaba interesada en adquirir un curso de calidad a través de internet, a pesar de no obtener la titulación oficial de Stanford, ¿por qué no iban a estarlo en asistir a una universidad virtual de máxima calidad sin costes ni límite de inscripciones? Demostraba así que la búsqueda de esos 160.000 alumnos virtuales no era el título de prestigio, sino la adquisición de conocimientos de categoría. “Una universidad puntera a precio low cost”, define. Tan ‘low’ que no requiere ningún pago.

Desde enero, Udacity funciona impartiendo dos cursos que presenta el propio Thrun con similar éxito al que impulsó desde su ex universidad: Cómo construir un coche no tripulado (Robotic Car) y Cómo construir un motor de búsqueda en internet. Otras eminencias universitarias como David Evans, profesor de ciencia informática en la Universidad de Virginia, o Sergey Brin, cofundador de Google, ya le acompañan en su proyecto. “Aprovechando la eficiencia de internet, hemos conectado algunos de los mejores profesores a cientos de miles de estudiantes en casi todos los países de la Tierra. Cambia el mundo acercando la educación a los lugares donde hoy en día no se puede acceder”.

Al menos, otra decena de cursos están anunciados en su página y abiertos a inscripción. “El sistema es el mismo que el de Introducción a la Inteligencia Artificial: el alumno se matricula, sigue el curso por internet durante un periodo determinado y se examina. Puede revisionar las clases tantas veces como le haga falta”, explica el fundador. “Ahora estamos creciendo en número de ingenieros y profesores en nuestro equipo”, asegura. “En cuanto a obtener una titulación oficial, tras haber cursado estudios en Udacity, eso todavía es un objetivo a alcanzar, pero vamos a conseguirlo”, afirma Thrun. [...]

Vía Yorokubu. Autor: Jaled Abdelrahim.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La nueva élite universitaria está en las montañas afganas

  1. Laura dice:

    Aunque no todos los alumnos podrán acceder a un trato personalizado con el profesor (los límites de la capacidad humana aún están ahí) es esperanzador que puedan acceder a muchos conocimientos.