“Estamos aprendiendo mucho gracias a la levadura”

Arturo Casadevall, Fernando Moreno y Francesc Posas. :: PIÑA

Arturo Casadevall, Fernando Moreno y Francesc Posas. :: PIÑA

Se puede decir que, físicamente, el cuerpo humano y la cerveza no tienen nada que ver. Pero, por extraño que parezca, no es del todo cierto. Las células de la levadura, un hongo fundamental para la elaboración de esta bebida, además de pan y vino, comparten su carácter eucariota -es decir, que tienen toda su información genética almacenada en una doble membrana- con las humanas, algo que está permitiendo a numerosos investigadores, algunos de ellos reunidos estos días en un simposio internacional que tiene lugar en Oviedo, desarrollar herramientas aplicables al campo de la genética.

Ó. Cuervo / El Comercio

«Estamos aprendiendo muchas cosas gracias a la levadura», resumía ayer Francesc Posas, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. «No solo vemos cómo funciona internamente una célula, también cómo se divide. Entender cómo lo hacen es clave. Marcan nuestro crecimiento y desarrollo; además de cuando tenemos enfermedades como el cáncer, que se produce cuando no funciona bien una división», añade el investigador.

El objetivo del encuentro organizado por la Universidad de Oviedo y la Fundación Ramón Areces es revisar los enfoques y aplicaciones de la levadura para prevenir enfermedades. Desde el envejecimiento al cáncer, la diabetes o los trastornos neurodegenerativos.

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