Acusmed, ejemplo de empresa flexible

Paula Rivero y Pedro Menéndez, ayer, en la sede de su empresa. ricardo solís

Paula Rivero y Pedro Menéndez, ayer, en la sede de su empresa. ricardo solís

Paula Rivero y Pedro Menéndez son empresarios «flexibles» que piensan que «hacer empresa y hacer negocio son cosas diferentes». Por este motivo, desde que montaron su empresa de acústica y medio ambiente -Acusmed- en Avilés hace ya once años, se propusieron trabajar en la línea de la responsabilidad social y la sostenibilidad. No es la primera vez que reciben un premio por sus políticas empresariales conciliadoras. Pero esta vez el premio ha sido nacional: la ministra de Empleo, Fátima Báñez, acaba de entregarles en Madrid el Premio de la Fundación Alares en la modalidad de pequeñas empresas.

Marta Pérez / La Nueva España

Los méritos que les reconoce la Fundación Alares tienen que ver con sus actividades y prácticas encaminadas a favorecer la vida laboral y familiar de sus empleados. Así, los trabajadores de Acusmed disfrutan de flexibilidad horaria, bolsas de horas, teletrabajo, e incluso ayudas económicas en situaciones especiales. Por ejemplo, cuando el cónyuge de una de sus empleadas se quedó en el paro, la empresa le asignó una pequeña ayuda económica mensual para compensar la situación. Acusmed cuenta en la actualidad con una plantilla de ocho empleados, todos con contratos indefinidos. Además del sueldo establecido, reciben primas extra en función del rendimiento. La empresa dispone de un código de conducta, un plan de igualdad, y un sistema de evaluación permanente, cuestiones poco habituales en las empresas, máxime de este tamaño.

«Lo que buscamos es ser sostenibles, y no sólo ambientalmente», explica Paula Rivero. «La comunicación con los trabajadores es constante y el clima de trabajo estupendo. Se trata de captar el talento y retenerlo, nuestra plantilla está altamente cualificada», asegura una de las socias fundadoras de la empresa.

En Acusmed no hay absentismo ni bajas laborales. Los trabajadores están motivados, y se sienten parte de la empresa, hasta el punto que en tiempos de crisis ha salido de ellos «renunciar» a ciertos «privilegios» ya establecidos. «Siempre pagábamos la cena de Navidad, y este año ellos decidieron que cada uno pagase lo suyo», asegura Rivero. Su socio, Pedro Menéndez cree que el futuro empresarial debería ir encaminado a la consolidación de estas políticas, pero no cree que suceda pronto. «Es el momento de reflexionar y ver qué estamos haciendo mal en la sociedad. Pero queda mucho camino por recorrer», asume el empresario.

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