Una báscula que previene los robos

El asturiano Francisco Cembrano ha inventado un revolucionario sistema antirrobo que detecta hurtos en todo tipo de comercios.

Cembrano lleva más de veinte años trabajando en una multinacional dedicada a los supermercados, en varios puestos de responsabilidad. Por su empleo sabe que uno de los mayores problemas de los negocios es la denominada «pérdida desconocida», que se registra por robos internos de los propios empleados, por errores administrativos y por robos externos. Un informe de la Asociación de Distribuidores de España cifra en el 1 por ciento de la facturación total la pérdida desconocida y las empresas tratan de resolver este problema con varios sistemas como la video vigilancia o la instalación de una banda magnética en cada producto en venta. «La video vigilancia tiene la dificultad de tener que grabarlo todo y tener a personal para cada cámara y las bandas magnéticas suponen un coste muy elevado», valora el joven inventor.

Francisco Cembrano analizó esta problemática y pensó en que la diferencia entre una persona que roba y otra que no lo hace está en el peso con el que sale de la tienda o del negocio. «El elemento diferenciador es el peso y diseñé un sistema de control del peso a la entrada y a la salida para evitar los hurtos», explica Cembrano, que enseguida patentó el invento.

Cembrano estuvo durante mucho tiempo pagando una cuota anual por la patente y hace un año se puso en contacto con su amigo David Monteagudo, para construir un prototipo con la idea de comercializar el invento. «Nos movieron la inquietud y el afán de superación», explica Monteagudo. Ambos idearon un sistema para controlar el peso a la entrada y a la salida del negocio, consistente en una báscula empotrada en el suelo y un control de entrada que impida pasar sin antes registrar el peso. «Se puede hacer cogiendo un ticket o pasando una tarjeta», explica el inventor, quien añade que «hay infinidad de sistemas que se podrían incorporar, incluso aprovechando la tarjeta de fidelización del cliente».

En el punto de salida habría otra báscula y un detector que saltaría si registra una diferencia de peso determinada, con un margen de tolerancia de unos 50 gramos. El responsable de la caja tendría el control de alarma, comenta Monteagudo, quien añade que lo mejor sería que «el sistema no pudiera ser visto». Este no requiere dispositivos electrónicos consumibles adicionales, no es necesario personal de seguridad específico y, además, permite la compatibilidad con el sistema de gestión de la empresa.

La idea fue premiada recientemente en el Salón Internacional de Inventos de Ginebra (Suiza).

Vía 365 ideas de negocio.

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