Innovar o morir

Acabo de presentar la última convocatoria para acceder a los fondos del Séptimo Programa Marco (7PM) de Investigación de la Unión Europea por un importe de más de 8.000 millones de euros. El 7PM es uno de los mayores programas de investigación del mundo financiados con fondos públicos: el presupuesto del que está dotado se eleva a 55.000 millones de euros para un período de siete años. Está destinado a actividades de investigación desarrolladas en sectores económicos que son vitales para que esta Europa convaleciente recupere su salud económica.

Entre esos sectores se cuentan las tecnologías de la información y la comunicación, la energía, la sanidad, el transporte, la agricultura y la alimentación, los servicios medioambientales, los materiales avanzados, las iniciativas industriales, la nanotecnología, la biotecnología, la seguridad y el espacio. Los líderes de la Unión Europea han respaldado ya con firmeza las políticas de crecimiento para sacar a Europa de la crisis. La investigación y la innovación serán el hilo conductor de esas políticas.

Cualquier organización académica o de investigación, del sector público o privado, puede participar en los proyectos financiados por el 7PM. Hasta la fecha, un total de 6.029 participantes en España han recibido un total de 1.731,83 millones de euros en el marco del 7PM. Aunque son las instituciones de tercer nivel, como universidades o centros de investigación, las principales beneficiarias de este tipo de financiación europea, se han destinado también 512,15 millones de euros al sector privado en España.

Entre los participantes del sector empresarial que han recibido ayuda financiera del 7PM, 1.295 han sido pymes, lo que representa un porcentaje del 21,48%. Con este dato en la mano, invito a todos los que tengan intereses en empresas con un componente de investigación a que analicen las oportunidades de financiación que se ofrecen en la convocatoria de propuestas del 7PM.
Potenciar la excelencia

Esa última convocatoria del 7PM presta especial atención a que se incremente, ahora y en el futuro, la participación en los proyectos financiados por la UE. Nos esforzaremos por garantizar que las regiones que apenas han participado en el programa hasta la fecha conozcan bien las opciones que ahora se les ofrecen, prestando especial atención a los temas de investigación que mejor se adecuen a sus potencialidades.

Para contribuir a que se difunda más la investigación de excelencia, las universidades y los centros de investigación podrán solicitar ayudas para crear nuevas «cátedras del Espacio Europeo de Investigación» (EEI). En el marco de este nuevo programa piloto, dotado con 12 millones de euros, se seleccionará un total de cinco cátedras EEI para universidades y centros de investigación situados en regiones de bajo rendimiento de cinco países diferentes.

Debemos tener en cuenta, sin embargo, que apoyar la investigación con dinero no es más que una cara de la moneda. Hoy es más importante que nunca establecer en Europa el entorno reglamentario y legal necesario para que puedan desarrollarse bienes y servicios innovadores. Europa cuenta con grandes científicos y el 31% de todas las patentes que existen en el mundo proceden de la UE. No tenemos, sin embargo, suficientes empresarios que estén dispuestos a transformar los hallazgos científicos en nuevos productos y servicios.

Tenemos un déficit de innovación y debemos corregirlo. En otras partes del planeta se están creando puestos de trabajo a costa de los conocimientos europeos, y esto está afectando a la posición competitiva de Europa en un momento en que Estados Unidos se encuentra muy por delante, mientras que China, India y otros países nos siguen muy de cerca.

O innovamos o morimos. No hay que olvidar que una crisis brinda también la oportunidad de impulsar una nueva forma de pensar. Los desafíos a los que se enfrenta nuestra sociedad nos ofrecen buenas oportunidades económicas: algunas de las mejores empresas del mundo se han construido en tiempos de recesión, y tenemos que conseguir que eso suceda ahora también.
Empresas incubadoras

Debemos prestar nuestro apoyo a aquellas industrias nuevas que promuevan la seguridad alimentaria, que nos hagan más eficientes energéticamente y que reduzcan nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Por otra parte, dado que la seguridad cibernética constituye un tema cada vez más importante, tenemos también que intensificar nuestro esfuerzo de investigación para que tanto los ordenadores de los particulares como las bases de datos de las administraciones estén siempre completamente protegidos.

La UE tiene que introducir ahora una serie de cambios para que las empresas europeas puedan presentar ideas nuevas en el mercado. Deberá prestarse apoyo financiero a las empresas incubadoras y, más concretamente, a aquellas microempresas que se encuentren en las fases iniciales de concepción de nuevos proyectos de investigación. Se tendrá entonces que ofrecer capital riesgo para que las empresas alcancen una situación en la que puedan competir de forma efectiva a nivel tanto nacional como internacional. Se precisará, asimismo, aplicar con igual efectividad la patente unitaria europea, que ha recibido finalmente el acuerdo de los líderes europeos.

El 17% de nuestro PIB procede del sector de la contratación pública. El Gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha un programa de investigación e innovación (S.B.I.R.) que presta su apoyo a las pymes innovadoras, firmando con ellas contratos públicos. En Gran Bretaña y en Países Bajos están funcionando ya regímenes similares al estadounidense, pero es preciso extender esta iniciativa a otros países de Europa. La Comisión Europea ha lanzado dentro de la última convocatoria de propuestas del 7PM un proyecto piloto en apoyo de programas de tipo SBIR.

Para conseguir nuestros objetivos, tenemos que combinar las mejores prácticas innovadoras de los sectores público y privado. En Europa existe ya una serie de asociaciones público-privadas que tratan de encontrar alternativas a los motores de gasolina, así como de construir una nueva generación de aviones limpios, de ampliar la gama de servicios en línea o de desarrollar medicamentos más innovadores.

La Comisión Europea ha propuesto que durante el período 2014-2020 se destinen 80.000 millones de euros del presupuesto de la UE a los sectores de la investigación, la innovación y la ciencia. Esta financiación constituye un elemento fundamental del programa Europa 2020 para crear en nuestros países empleo y un crecimiento sólido y sostenible. Es, pues, de capital importancia que el Parlamento Europeo y los 27 gobiernos de la UE respalden este objetivo presupuestario, indispensable para que la UE se convierta en una Unión de innovación real y dinámica. Todos debemos hoy ser innovadores.

Vía El Mundo. Autora: Máire Geoghegan-Quinn, Comisaria de Investigación e Innovación de la Unión Europea.

Información relacionada: La FICYT ya está ayudando a diversas empresas asturianas y organismos de investigación a competir en las convocatorias difundidas esta semana.

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