Sidrón va de cráneo

De la Rasilla y Asensio observan las piezas que ayer se mostraron. Nacho Orejas

De la Rasilla y Asensio observan las piezas que ayer se mostraron. Nacho Orejas

Sobre la mesa del auditorio del Museo Arqueológico de Oviedo, Marco de la Rasilla, profesor de la Universidad y director del equipo de excavación de la cueva de Sidrón, en Piloña, colocó ayer algunas de las piezas más destacadas halladas en los trabajos del pasado mes de septiembre: un fragmento de cráneo occipital de buen tamaño, probablemente perteneciente a un niño de 8 años; otros cuatro, de tamaño más pequeño, tres parietales y uno frontal, este último poco frecuente y por tanto muy atractivo para la investigación; un fémur y otros pertenecientes, con toda probabilidad, a otro cráneo de un niño de 10 años. En total, se desenterraron entre 22 y 25 huesos, pero, como destacó De la Rasilla, «los más interesantes son los fragmentos de cráneo, sobre todo si una vez limpiadas las piezas nos permite reconstruir la caja ósea».

P. R. / La Nueva España

El investigador presentó los resultados de la campaña acompañado de Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio y arqueólogo. Asensio garantizó el apoyo institucional al proyecto Sidrón, que se traduce en un convenio firmado con la Universidad, cuya duración de cuatro años finaliza en 2014, y en una aportación económica los dos últimos de 220.000 euros, dividida en dos anualidades de 105.000 y 115.000 euros.

¿Por qué el cráneo es tan importante? «Porque es una de las partes del esqueleto que más datos aporta a los investigadores. Tener un cráneo entero de un inmaduro incorpora datos, características, medidas y otras muchas marcas… La cuestión es que se puedan unir», declaró Marco de la Rasilla.

En esta última campaña, el equipo de arqueólogos continuó trabajando en el osario de la cavidad y también en otra zona que abrieron en 2001, continuaron en 2011 y volvieron a excavar el pasado septiembre. Extrajeron, asimismo, restos de fauna y utensilios líticos interesantes. Pero no localizaron ninguna pieza dental, que suele dar mucha información sobre el hombre neandertal.

La cueva de Sidrón, en Piloña, se ha revelado como uno de los yacimientos europeos más destacados en el estudio de esta especie, que la pobló hace unos 49.000 años. En los últimos de excavaciones -la cueva se descubrió en 1994- se han obtenido más de dos mil cien restos óseos de al menos 13 individuos: 7 adultos, 3 adolescentes, 2 juveniles y 1 infantil. Todos ellos fallecieron de forma simultánea por causas que se desconocen y quedaron sepultados en la cueva.

Este es uno de los motivos por los que el equipo de arqueólogos exploró el pasado mes de septiembre las galerías superiores de la cueva, para tratar de encontrar los conductos por los que los materiales llegaron a la cueva. Marco de la Rasilla cree que esta línea de investigación ofrece «buenas perspectivas», pero no debe hacerse con prisa por la abundante presencia de sedimentos que hacen que los trabajos de excavación deban llevarse a cabo con sumo cuidado.

El director de la excavación cree que la cueva seguirá ofreciendo resultados durante, al menos, los dos próximos años en que continuarán las excavaciones. Las investigaciones, encabezadas por Antonio Rosas, Carles Lalueza-Fox y el ya citado Marco de la Rasilla, han permitido, entre otras muchas cosas, recuperar el ADN mitocondrial de un neandertal ibérico, saber que algunos hombres de esa especie eran pelirrojos, pertenecían al grupo sanguíneo 0 o conocer que los trece eran del mismo grupo familiar y que las mujeres garantizaban la continuidad de la especie al abandonar el núcleo familiar en la adolescencia. En 2010, la revista «Science» publicó el genoma neandertal con la participación de muestras de Sidrón. «Es un proyecto que está dando muchos resultados novedosos para la paleoantropología», subrayó Asensio.

El director general de Patrimonio afirmó que el proyecto museológico de Sidrón «está aparcado, no parado», debido a las circunstancias económicas, aunque añadió que, en cualquier caso, «nos interesa el planteamiento museológico y museográfico antes que el contenedor. El posible proyecto debe ir ligado siempre a la investigación», añadió.

Los restos de la última excavación serán enviados para su estudio y limpieza al Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde trabaja el equipo de Antonio Rosas. Cuando esta operación finalice se verá la importancia definitiva del cráneo.

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