Una sierense crea un alimentador de energía para electrodomésticos que usa el calor corporal

Una sierense crea un alimentador de energía para electrodomésticos que usa el calor corporal

Una sierense crea un alimentador de energía para electrodomésticos que usa el calor corporal

Una idea con premio. La sierense Raquel Gracia, licenciada en Ingeniería de Telecomunicaciones por la Universidad de Oviedo, recibió ayer en Mieres el I Premio de Innovación Energética de la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) con su proyecto fin de carrera, titulado «Desarrollo de fuente de alimentación para captación y aprovechamiento de la energía térmica corporal». Después de un año y medio de trabajo en uno de los laboratorios de la Facultad de Gijón, la investigadora consiguió hacer funcionar un mando a distancia sin necesidad de pilas, tan solo sujetándolo en la palma de la mano durante seis segundos y aprovechando la energía térmica de su propio cuerpo. La técnica, perfeccionada, podría significar el fin de los cargadores para pequeños electrodomésticos, como teléfonos móviles.

C. M. Basteiro / La Nueva España

El proyecto de Raquel Gracia suena a magia, pero no hay nada de sobrenatural. La joven, de 29 años, utilizó tres herramientas clave para convertir su idea en una realidad: células «Peltier», un conversor y condensadores de energía. El primer paso, según explicó, consistió en invertir el efecto de las células «Peltier» para conseguir energía a través del tacto de la mano. El efecto «Peltier», descubierto en 1834 por Jean Peltier, es una propiedad termoeléctrica que permite conseguir cambios de temperatura a través de un voltaje eléctrico. «Pero también es posible conseguir el efecto contrario», señaló ayer Raquel Gracia. La joven ingeniera añadió a las células «Peltier» un conversor y este sistema sustituyó a las pilas convencionales que llevaba el mando a distancia de un aparato de aire acondicionado.

La idea de Raquel Gracia no tardó en dar los primeros resultados. La investigadora consiguió que las células «Peltier» junto al conversor generan energía con el contacto de la palma de la mano. «Conseguíamos picos de energía con muy poca potencia», añadió Gracia. La solución llegó con un condensador de energía. La función de esta herramienta, según explicó la investigadora, «es almacenar esos distintos picos de energía, de un milisegundo de duración aproximada, para poder obtener una potencia más alta». Raquel Gracia aseguró ayer que se trata de una investigación «muy casera» y que no ha resultado especialmente costosa.

La ingeniera recibió ayer el premio en la sede de la FAEN en Mieres. El director de la Fundación, Fermín Corte, destacó que la idea resulta « muy interesante» y que, a pesar de que la joven necesita «evolucionar el trabajo», podría significar una revolución en el mundo de los pequeños electrodomésticos que necesitan cargador. «No sabemos cual será el futuro, y nadie sabe donde se encuentra el éxito», añadió Corte en la entrega del galardón.

Raquel Gracia se mostró optimista, pero con los pies en la tierra. «Este proyecto podría aplicarse a teléfonos móviles, por ejemplo, pero habría que mejorarlo muchísimo», destacó la joven. La misma técnica, aplicada a termogeneradores de energía que están optimizados podría llegar a conseguir un nuevo sistema para algunos aparatos. Aunque el teléfono móvil aún requeriría una energía mayor.

Hacer funcionar un mando a distancia sin pilas no fue la primera idea de la joven galardonada. «Lo intenté con un ratón de ordenador, pero necesitaba más energía de la que conseguíamos con las células “Peltier” que utilizamos en este caso», explicó Gracia. Las células con las que trabajó la investigadora tienen un precio aproximado en el mercado de entre veinte y treinta euros.

El proyecto es sencillo, pero el ingenio y el buen hacer de Raquel Gracia convencieron al jurado. Jorge Fernández, director comercial de la empresa Inbulnes, y Pablo González, representante de Innova Ingeniería, formaron parte del jurado y destacaron la «calidad» de todos los proyectos que se han presentado en esta primera edición. Dieron la enhorabuena a Gracia porque, según explicaron, su proyecto es «un ejemplo» de lo que persigue este nuevo premio, galardonar las ideas de jóvenes investigadores para potenciar el aprovechamiento energético al máximo y abrir nuevos caminos empresariales.

De momento, las principales empresas del sector de energía ya están enteradas del proyecto que ha recibido el primer premio y podrán hacer sus propuestas a la investigadora por si encuentran interesante una evolución del producto de cara a ser comercializado. Así lo explicó Rafael Cuervo, responsable del área de proyectos de la Fundación Asturiana de Energía.

Cuervo recordó que, a día de hoy, la FAEN respalda un consorcio de empresas del sector en la región. Según aseguró, se trata de un «cluster» que busca la unión para encontrar nuevas salidas empresariales en época de crisis. Actualmente, el consorcio está formado por 43 compañías asturianas y están pendientes de entrar a formar parte del «cluster» otras cinco empresas de la región.

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