“Trabajamos en terapias que combatirán los tumores sin atacar las células sanas”

Luis Liz-Marzán, en el laboratorio que dirige en el campus vigués.  Foto: R. Grobas

Luis Liz-Marzán, en el laboratorio que dirige en el campus vigués. Foto: R. Grobas

“Hay que crear empresas en las que los investigadores puedan hacer”. “Si los jóvenes entran en la cultura de la ciencia, será bueno para todos”.

Luis Liz-Marzán, Catedrático de Física y Química de la Universidad de Vigo, premio «Du Pont» y ganador de una «Advanced Grant».

Reducidos a un tamaño diez mil veces menor que la anchura de un cabello, el oro y la plata cambian de color y crean un campo eléctrico en su superficie que permite identificar cantidades muy pequeñas de moléculas. Desde hace más de una década, el grupo del catedrático Luis Liz-Marzán -recientemente galardonado con el premio «Du Pont»- trabaja en el diseño y desarrollo de estas nanopartículas metálicas que actúan como auténticos nanorrobots y permiten detectar tumores o drogas en una muestra de sangre. La consecución de una prestigiosa «Advanced Grant», una beca que concede el Consejo Europeo de Investigación, valorada en 2,3 millones les permitirá aplicar este conocimiento a bacterias y cultivos celulares en el diseño de nuevas terapias.

- Su proyecto es uno de los 266 elegidos entre más de 2.000 aspirantes, ¿en qué consiste?

Las bacterias son organismos unicelulares muy poco desarrollados que funcionan en poblaciones y que segregan ciertas moléculas para comunicarse. Pero sólo detectan este estímulo cuando se sobrepasa cierto nivel. Los métodos habituales para detectar dichas moléculas son muy lentos y hace falta una técnica que permita ver en tiempo real cómo se comunican y varían su comportamiento. Para lograr este método lo primero será ver qué características necesitan las nanopartículas para estar en el medio de cultivo, hacer allí el análisis y protegerlas de otras moléculas que no interesen y puedan contaminar la señal. Esto supone un reto de por sí, porque no es un campo lo suficientemente desarrollado. Y a partir de ahí empezaríamos con el estudio de cultivos celulares y la posibilidad de manipularlos añadiendo moléculas.

- ¿Qué tiempos manejan?

Estamos a punto de firmar el contrato y empezaremos el 1 de febrero. Ya tenemos un espectrómetro en nuestro laboratorio, pero necesitamos accesorios que se comprarán con el dinero de la beca. Y a partir del año que viene comenzaremos a trabajar con los cultivos celulares. La previsión es contratar a cuatro doctorandos y a cinco o seis investigadores con más experiencia. Desde que se anunció la concesión de la beca ya he recibido varios currículos.

- ¿Qué enfermedades se podrán combatir en el futuro?

Es difícil saber hasta qué punto llegaremos porque es un proyecto a cinco años y la temática es bastante novedosa. Este tipo de detección no se ha probado nunca en ningún lugar del mundo. Queremos ver qué sucede cuando mezclamos bacterias y tejidos y si podemos provocar los comportamientos adecuados añadiendo determinadas moléculas. No somos los primeros en estudiar esto, la novedad está en la forma de hacerlo. La idea es que podamos ayudar a prevenir enfermedades e incluso manipular cultivos para que actúen como ayuda terapéutica luchando contra un tumor pero sin atacar al resto de células sanas. Sería una herramienta que todavía no existe.

- Las «Advanced Grant» se conceden a proyectos «innovadores y atrevidos».

Que existan resultados está garantizado por la calidad de los grupos, pero lo que se pretende es que si los proyectos presentados funcionan se produzca un avance significativo para otros estudios o que den lugar directamente a una aplicación. La convocatoria, abierta a todos los campos, utiliza la expresión «blue sky», es decir, puedes ser todo lo abstracto que quieras para hacer investigación de calidad. Entre los proyectos españoles elegidos figuran títulos como los quinientos años del matrimonio o los modelos computacionales para el descubrimiento de la música en el mundo. Nosotros intentaremos avanzar lo más posible para dar lugar a aplicaciones, pero lo que queremos es generar avances en el conocimiento y en la creación de una nueva técnica.

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- Un reconocimiento como este puede despertar vocaciones.

Efectivamente. Cuanto más se anime a los jóvenes a entrar en esta cultura de la ciencia y el conocimiento, mejor para todos.

- A un ciudadano ajeno al mundo académico y científico pueden parecerle contradictorias las críticas de los investigadores por la falta de recursos económicos y la concesión de becas de dos millones de euros.

No es nada fácil ni de explicar ni de ver la solución. Uno de los problemas más graves es que la gente que se forma haciendo una tesis no ve una salida profesional fuera del ámbito académico y eso provoca descontento porque las plazas no pueden ser infinitas y la estructura de los centros de investigación fomenta que haya entrada pero no salida de personal para que lleguen otros. Falta el siguiente paso, que es tan difícil como el llegar a la excelencia, y que consiste en que la gente se conciencie y cree nuevas empresas o monte laboratorios de innovación en las que ya existen para dar salida a estos profesionales. Obviamente el momento económico es difícil, pero si no se empieza nunca se va a llegar a ello.

Vía: La Nueva España

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