Tesoros del yacimiento de Cuerres

El paleontólogo Diego Álvarez Lao mostraba ayer en la Facultad de Geología una parte de los restos extraídos en Cuerres. Foto: Jorge Peteiro / El Comercio

El paleontólogo Diego Álvarez Lao mostraba ayer en la Facultad de Geología una parte de los restos extraídos en Cuerres. Foto: Jorge Peteiro / El Comercio

El tesoro prehistórico hallado en el concejo de Ribadesella va desvelando sus secretos. El paleontólogo Diego Álvarez Lao, encargado del estudio de los restos óseos rescatados en una sima ubicada en la localidad de Cuerres, explica el proceso que se está llevando a cabo con las piezas extraídas, tanto de adecuación y consolidación, como el posterior estudio científico. La colección, compuesta por unos 120 huesos, se encuentra en la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo y desde allí continúan dando cuenta de su excepcionalidad histórica.

Andrea Inguanzo / El Comercio

Son piezas de gran tamaño, muchas de ellas conservadas a la perfección que, aunque aún no se ha podido constatar, según las primeras estimaciones pueden tener entre 30.000 y 40.000 años de antigüedad. Se trata de cráneos, mandíbulas, restos molares, articulaciones, vértebras, falanges y un largo etcétera, que forman un conjunto de cuantioso valor científico. Lo que más llama la atención es el perfecto estado de conservación de algunas de las piezas, algo que seguramente venga marcado por las características de la propia cavidad subterránea donde fueron encontradas. Sobre el tipo de animales a los que pertenecían los restos no ha habido sorpresas tras estos análisis previos. El bisonte, la hiena manchada africana, el rinoceronte lanudo y el ciervo son hasta ahora las especies identificadas. Se descarta, en un principio, la aparición de restos humanos.

Nadie podía pensar hace unos meses que bajo los dominios de la finca La Rexidora iba a surgir este mundo paralelo. Sólo se han extraído hasta el momento los huesos hallados en la superficie, no se ha procedido a realizar ninguna excavación, para lo que los expertos siguen pendientes de recibir los permisos pertinentes. «Dependemos un poco de la financiación que podamos recibir para realizar las tareas necesarias», reconoció el paleontólogo. Lo que queda clara es la intención, tanto por parte de los profesionales como de los propietarios, de que se lleve a cabo un estudio de mayor profundidad.

Los huesos analizados hasta el momento destacan por su grandes dimensiones y su perfecta conservación. Un cráneo de hiena completo, que conserva sus piezas molares, o un fémur de bisonte, reconocible perfectamente y que fue encontrado de una pieza, son quizás los restos que más llaman la atención. «Las labores que realizamos hasta el momento han sido de limpieza, para retirar el barro que los cubría y también una costra estalagmítica que se va creando sobre el hueso con el paso de los años y que es más complicada de retirar», explicó Álvarez Lao. También se procedió a la consolidación de alguna de las piezas, las que están peor conservadas e incluso partidas en varios trozos. Es necesario reconstruirlas y darles un baño con un líquido consolidante.

El siguiente paso es por supuesto el estudio científico. Lo que estos restos van a desvelar será el contexto en el que vivía Asturias durante la época del Cuaternario, un periodo muy desconocido por la falta de información hallada hasta el momento. Por lo poco que se ha podido descifrar se sabe que estos animales, la mayoría de ellos herbívoros, habitaron las costas orientales en una época glaciar, lo que podría explicar el gran tamaño de las especies descubiertas. Sobre la naturaleza de esta sima riosellana se sostiene desde el principio una misma teoría. «El origen de este yacimiento estamos casi seguros que fue una trampa natural», valoró Álvarez Lao.

Fue el mismo paleontólogo el que quiso destacar por encima de todas las cosas la actuación de los propietarios. «Actuaron de una forma ejemplar tras encontrar la cueva, primero avisaron a los expertos y luego legalizaron la situación». Cabe recordar que en la finca que ahora alberga el yacimiento, los hermanos Pedro y Alejandro García se encontraban construyendo una vivienda, obra que han decidido parar por voluntad propia.

Sobre la posibilidad de que se vayan a encontrar restos humanos, Diego Álvarez Lao no se mostró muy confiado. «De haberlos, deberíamos haber encontrado ya algún resquicio. Es muy poco probable». También se descarta la idea, que se barajaba en un principio, de encontrar esqueletos completos. «La propia génesis del yacimiento hace pensar que seguramente hubo algún agente, como una corriente de agua por ejemplo, que destruyera o disgregara parte de los restos», aclaró el experto.

El futuro destino de estos huesos está aún en el aire. «Es muy pronto para hacer suposiciones y, por supuesto, ésa es una decisión de la Consejería. Se trata de piezas que soportarían perfectamente ser expuestas en un centro que cumpla las condiciones para ello», considera el paleontólogo. Tanto los propietarios de la finca como el propio Ayuntamiento riosellano han manifestado ya su deseo de que los huesos no salgan de Ribadesella.

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