Arsuaga apela al pensamiento mágico de los símbolos frente a la racionalidad

Juan Luis Arsuaga. Foto: Jesús Díaz

Juan Luis Arsuaga. Foto: Jesús Díaz

El paleontólogo ha de tener buena parte de filósofo, a tenor de la creativa disertación con que Juan Luis Arsuaga, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, director del equipo investigador de Atapuerca y catedrático de la Universidad Complutense ha honrado la figura del patrono de la Universidad de Oviedo. La tituló ‘Magia contagiosa’, pero hasta el último momento, después de recorrer lo racional y lo irracional de animales y personas, no desveló a qué magia se refería: a la que se deriva de la mentalidad mágica, la parte del raciocinio que nos hace más humanos, la que convierte los símbolos en nexo social.

«Todos los símbolos que compartimos tienen una función, aunque sea mecánica. No son gestos inútiles, son herramientas sociales que nos sirven para la cohesión, para reforzar la unión del grupo, solemnizando y sacralizando aquellos momentos que deseamos destacar por encima de la monotonía cotidiana», dijo, en referencia ejemplar a las vestimentas ancestrales de las ceremonias universitarias. Y para pasar de la mentalidad al contagio, los pueblos animistas, «los que piensan que algo de la fuerza de los seres humanos, de sus mejores y peores cualidades, se transmite a los objetos que han estado en contacto prolongado con ellos. De ahí viene el fetichismo y el vudú, pero también el respeto a nuestros mayores. Es nuestro patrimonio».

Y con esa mezcla de pasado y de presente, Arsuaga se encomendó a los ancestros de la Universidad de Oviedo «para que nos transmitan la energía y el entusiasmo por el conocimiento» y a «nuestra mente racional» para «pensar cómo mejorar la Universidad y nuestro país. Es un plan fácil de recordar: sólo consiste en cumplir con nuestro deber».

Vía: El Comercio

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