El Museo del Jurásico recuperará el esqueleto de ornitópodo más completo de Asturias

Museo del Jurásico

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Aunque lo descubrió hace catorce años una mujer en los acantilados de Aranzón, situados en la localidad maliaya de Quintueles, no será hasta la próxima semana cuando se pueda recuperar para su estudio y posterior exposición. Se trata de los restos del esqueleto de ornitópodo más completo hallado hasta el momento en Asturias, el cual si las condiciones climatológicas lo permiten, será extraído del acantilado entre el lunes y el martes.

Según explicó José Carlos García-Ramos, responsable del equipo científico del Museo del Jurásico de Asturias (Muja), para retirar el bloque de arenisca donde se encuentran los huesos de este dinosaurio se va a utilizar un helicóptero perteneciente al Ejército de Tierra y que tiene base en Madrid. «Una de sus características de este ornitópodo es que las vértebras están articuladas», destacó García-Ramos, quien explicó que después de rescatar este fósil habría que proceder a limpiar los restos de arenisca antes de comenzar su análisis propiamente dicho.

El que no se hayan recuperado hasta ahora estos restos se ha debido a que para hacerlo se necesitaba la cesión de un helicóptero con una potencia destacable, caso del perteneciente al Ejército de Tierra. Además tampoco se quiso informar sobre la existencia de estos restos por miedo a que algún furtivo se acercase al lugar y se llevase consigo alguna de los huesos del ornitópodo.

Los ornitópodos estaban dotados de pies con tres dedos, similares a los de las aves. Constituyeron de uno de los grupos de herbívoros más exitosos de su tiempo. Su mayor ventaja evolutiva fue el desarrollo progresivo de los aparatos masticadores más complejos que han existido en reptiles. Los primeros ornitópodos llegaban a medir 1 metro de largo y probablemente eran muy rápidos. Tenían una cola rígida, que ayudaba a balancear sus cuerpos cuando corrían. Luego, a medida que el período Cretácico avanzaba, desarrollaron nuevas defensas y llegaron a medir hasta 6 metros. Los ornitópodos tardíos estaban más adaptados a alimentarse sobre sus cuatro patas: sus espinas dorsales se curvaron, hasta parecerse a las de los animales modernos que se alimentan del suelo.

Vía El Comercio. Autor: Terry Basterra.

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