La modernidad de los neandertales

Simulación de un neandertal agarrando una piel con los dientes para trabajarla. Al lado, muestras de las estrías en los dientes. CSIC

Simulación de un neandertal agarrando una piel con los dientes para trabajarla. Al lado, muestras de las estrías en los dientes. CSIC

La proximidad de neandertales y sapiens es un hecho cada día más indiscutible. A medida que avanzan las investigaciones las similitudes entre ambas especies deshacen el extendido equívoco de que los congéneres del grupo de El Sidrón eran mucho más primitivos que los humanos que los sustituyeron.

M. S. Marqués / La Nueva España

Los últimos estudios vuelven a incidir en su modernidad y en el desarrollo de sus capacidades al demostrar que la especie desaparecida poseía además de otras evidencias anatómicas un patrón de asimetría cerebral similar al nuestro. Los trabajos publicados en las revistas internacionales «Plos One» y «Journal of Human Evolution» por el equipo científico que dirige Antonio Rosas en el Museo de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas permiten dar un paso más en el conocimiento de la evolución de la especie que nos precedió.

Uno de los estudios -financiados por la Consejería de Cultura del Principado- permite averiguar cómo la malformación dentaria que padecía un miembro del grupo que vivió en las inmediaciones de la cueva de El Sidrón (Piloña) acaba convirtiéndolo de individuo diestro a zurdo. Para llegar a dicha conclusión, los científicos analizaron las estrías que dejan las herramientas en el esmalte de los dientes con los que sujetaban las pieles para trabajarlas. Se pudo comprobar que un proceso infeccioso en la parte izquierda de la boca obligó a uno de los integrantes del grupo a sujetar las pieles con el otro lado y a cambiar de mano. La infección se produjo por una malformación en un canino de leche que impidió el nacimiento del diente definitivo, desplazándolo hasta quedar alojado en el interior de la mandíbula. En el grupo se encontró otro individuo que también mantuvo toda su vida el diente de leche, lo que implica una relación genética que certifica su parentesco por vía materna.

Otra conclusión fue la obtenida a partir de las estrías dejadas por los utensilios en las 60 piezas dentales analizadas, lo que permitió conocer que los neandertales eran diestros, conclusión que los acerca más a nosotros. «Viene a demostrar que su organización cerebral era muy parecida a la nuestra y tenían ya determinadas las actitudes de cada hemisferio», afirma Rosas, director del equipo que pudo comprobar que uno de los menores que integraban la familia de El Sidrón tenía ya completamente definida la lateralidad manual a una edad temprana, igual que sucede en nuestra especie. El origen evolutivo de esta característica ha sido objeto de interés para los investigadores porque además de estar vinculada a la capacidad de hablar es una característica que sólo se observa en los humanos y presupone la existencia de una base genética que nos determina hacia uno de los dos lados.

Poder estudiar conjuntamente once individuos de un mismo grupo neandertal constituye para Rosas «un hecho singular y permite seguir indagando en la naturaleza de la especie extinguida hace 40.000 años. El grupo de El Sidrón, que vivió hace 49.000 años, estaba formado por 13 individuos de distintas edades. En dos de ellos no se pudo realizar el estudio por no contar con piezas dentales.

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