«En el futuro podremos crear casi cualquier órgano del cuerpo humano»

Amador Menéndez, ayer, en el Hospital de Cabueñes

Amador Menéndez, ayer, en el Hospital de Cabueñes. Foto: ÁLEX PIÑA.

«Ya hay una empresa que promete secuenciar el genoma individual en ocho horas y por 100 euros. Será la base de la medicina personalizada». Amador Menéndez Velázquez Químico, divulgador e investigador del ITMA.

Es uno de los científicos con mayor proyección de Asturias, además de un magnífico divulgador, una cualidad que el químico Amador Menéndez (Oviedo, 1969) volvió a demostrar ayer ante los facultativos en una conferencia pronunciada en el Hospital de Cabueñes sobre los desafíos y las oportunidades de la nanobiotecnología aplicada al campo de la medicina.

-Cuenta que la nanomedicina puede dividirse en tres grandes áreas y que una de ellas, el nanodiagnóstico, es fundamental.

-Con las técnicas actuales de diagnóstico, cuando te detectan un cáncer, es cuando ya está muy avanzado, porque no hay aparatos que lo detecten en estadios tempranos. La nanotecnología nos proporciona materiales, llamados puntos cuánticos, que nos permiten detectar el cáncer en esos estadios iniciales.

-¿En qué punto se encuentran las investigaciones?

-Ahora mismo, están en fase de laboratorio. Se está experimentando con ratones, pero la técnica todavía no está en el mercado. Cuando llegue, además de que se multiplicarán las posibilidades de atajar la enfermedad, supondrá que se ahorrará mucho dinero y que mejorará mucho la calidad de vida del paciente. La falta de diagnósticos precoces supone una gran limitación actualmente, según los médicos, y, aunque EE UU es el país más avanzado en nanodiagnóstico, también en España hay algún grupo de investigación trabajando en esa misma línea.

-¿Se atreve a hacer pronósticos de por dónde irán los progresos?

-Hace una década se secuenció el genoma humano. Bueno, pues sería maravilloso secuenciar, no sólo el genoma de la especie humana, sino de cada individuo concreto, algo hasta ahora impensable y muy importante, por ejemplo, en el caso de las enfermedades genéticas. Se trata de ir hacia la medicina personalizada. Porque un cáncer no es igual en una persona que en otra. Si tú secuencias el genoma de cada individuo, puedes avanzar mucho en esa medicina adaptada a cada persona. Esto es algo realista porque ya hay una empresa llamada Nanobiomatrix que recibió recientemente un premio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y que promete que, en dos o tres años, ya se podrá secuenciar el genoma individual por cien dólares en ocho horas.

-¿Dos o tres años?

-Hay gente a la que le parece un plazo demasiado corto, pero puede suceder en muy pocos años. Y todo esto es posible gracias a las sinergias en la ciencia y a los avances, por ejemplo, en las nuevas tecnologías de la información. Porque el ADN de un ser humano, al final, son 3.000 millones de letras y, para tratar eso, tienes que contar con ordenadores muy sofisticados. Los avances en informática influyen mucho.

Terapia selectiva

-Háblenos de la nanoterapia.

-Cuando antes combatías un cáncer, no discriminabas las células sanas de las patógenas, mientras que, con la nanoterapia, se consigue una terapia selectiva. Es decir: sistemas de liberación inteligente de fármacos. O lo que es lo mismo: fármacos envueltos en nanopartículas que atacan a las células cancerígenas, no a las sanas. Ya hay ya un fármaco en el mercado, el Gliadel, que se basa en esto y que, en principio, está pensado para el cáncer de próstata. Aunque, en fase de laboratorio, ya hay fármacos de liberación inteligente para diferentes tipos de tumores.

-Y todo esto se combina con la medicina regenerativa.

-Lo que se está haciendo es diseñar nanofibras capaces de atraer a las células. Lo que se llama factores de crecimiento, que atraen a las células para que se aglutinen alrededor de ellas. Si quiere crear un corazón, lo que haces es poner las nanofibras en forma de corazón. Son como los andamios. Luego la nanofibra desaparece, al ser biodegradable, y lo que queda es el corazón. En eso se basa la medicina regenerativa y ya hay unos experimentos interesantísimos en los que se dañó la médula de un ratón. Gracias a las nanofibras, la médula se regeneró y el ratón paralítico volvió a caminar. Es algo muy revolucionario en la medicina. Esto va a velocidad de vértigo.

-¿Es similar a la impresión 3D?

-En ese caso, la impresión 3D produce el andamio y, alrededor de él, se van agrupando las células madre. La otra versión consiste en meter células en la impresora, pero esa está menos avanzada. En el futuro, podremos crear casi cualquier órgano del cuerpo humano. El ejemplo es la salamandra, que pierde la cola y es capaz de regenerarla.

-Apoyada en la biónica, la integración humano-máquina.

-Se trata de crear prótesis inteligentes conectadas con nuestros sentidos y también ahí se están haciendo grandes avances. Y la telecirugía. Un paciente que puede ser operado a 5.000 kilómetros por un experto gracias al sistema quirúrgico Da Vinci. Aunque influye el factor internet: no se puede colgar la conexión, y, por eso, los avances en fibra óptica también son muy importantes

Nuevas enfermedades

-¿Cómo afectan los recortes en investigación a todos estos avances?

-La investigación se está resintiendo y, aunque en otros países hay más facilidades para investigar, desde España también pueden hacer cosas gracias a las nuevas tecnologías, trabajando en red con grupos de otros lugares. Quizá no al nivel de Estados Unidos, pero creo que tenemos que ser optimistas.

-¿Es la senda a la inmortalidad?

-Una consecuencia inevitable es que, a medida que alarguemos la esperanza de vida, aparecerán enfermedades ahora inexistentes asociadas al envejecimiento.

Vía El Comercio. Autor/a: A. Villacorta.

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