“Asturias debe fijar prioridades en materia de investigación”

El catedrático de Bioquímica e investigador, Carlos López Otín, en su despacho

El catedrático de Bioquímica e investigador, Carlos López Otín, en su despacho.

El científico dará a conocer nuevos avances en la lucha contra el cáncer tras el estudio conjunto de miles de tumores.

El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, Carlos López Otín, es nuestro investigador en activo más laureado. Vinculado en su labor científica con la Universidad de Oviedo desde 1987, de su laboratorio han salido trabajos que han abierto las puertas a importantes vías de investigación para patologías como el cáncer, la artritis, el envejecimiento prematuro o para una decena de enfermedades hereditarias. También es responsable de la secuenciación del genoma del chimpancé.

Desde hace unos años dirige el Consorcio Español para el estudio del Genoma de la Leucemia Linfática Crónica, en colaboración con el doctor Elías Campo (Hospital Clínic de Barcelona) y sus investigaciones ya han conseguido importantes avances: han logrado secuenciar el genoma completo de la leucemia linfática crónica, un hito en la historia de la ciencia española. Además, en uno de sus últimos trabajos ya publicados, relacionan por primera vez el cáncer con fallos en la protección de los cromosomas, significando que en un 9% de los casos más agresivos, se han detectado alteraciones del gen POT1. Y en esta entrevista, anuncia que en breve dará a conocer los resultados de un análisis mutacional conjunto de varios miles de tumores.

Por lo demás, Carlos López Otín afirma que la sociedad española es, en su conjunto, responsable de la escasa importancia que se le da a la cultura científica. Este prestigioso científico asegura que Asturias debe fijar prioridades en materia de investigación y apostar por ellas con una visión a largo plazo. Finalmente, sostiene que el nuevo Hospital Central de Asturias debería convertirse en un referente de la investigación biomédica.

– El hallazgo realizado por los científicos de la Universidad de Oregón al obtener células madre embrionarias por clonación ha llenado las portadas de todos los medios informativos. ¿Qué valoración hace de ese descubrimiento? ¿Es un avance trascendental para la Ciencia?

Este trabajo de clonación ha derivado de la adaptación a células humanas de técnicas previamente aplicadas en otras especies, por lo que conceptualmente no representa un avance tan deslumbrante como el que a mi juicio representó el desarrollo de la reprogramación celular y la generación de las denominadas células iPS por parte de Shinya Yamanaka.

– Uno de los precursores de la Medicina afirmaba textualmente que lo que “la gente realmente quiere son remedios”. Con el trabajo de los investigadores, ¿cree que la sociedad valora en su justa medida su labor?

En Ciencia no hay atajos, los que trabajan en los alrededores de la Ciencia sin ser científicos son propensos a tomar atajos, pero sin una formación amplia y profunda y sin un trabajo riguroso y comprometido, no se puede lograr nada consistente. Entiendo que a muchos les parezca que los avances son demasiado lentos, pero así es como funciona la investigación: Mira siempre lejos.

- Los ajustes económicos han provocado una gran contestación social sobre todo en áreas como la Educación y la Sanidad. ¿Por qué cree que esas mismas voces no se han levantado con la misma energía en defensa de la investigación científica?

Nuestro país nunca ha tenido excesiva afición por estos temas. No deberíamos culpar solo a los políticos, la sociedad española en su conjunto es responsable de la mínima cultura científica que poseemos. En otros países no es así. Estos días conversando con algunos de mis discípulos que trabajan en el extranjero, escuchaba con orgullo y emoción diversos detalles sobre el respeto y apoyo que todos ellos tenían en sus respectivos lugares de trabajo.

– ¿Qué le falta a Asturias para ser definitivamente un referente en materia de investigación?

Asturias es una región pequeña, luego no podemos pretender ser el centro del mundo en todas las ramas del saber. Habría que definir prioridades y apostar por ellas a largo plazo, prestando especial atención a esa legión creciente de asturianos, jóvenes y brillantes, que poseen una formación extraordinaria y que volverían aquí si tuvieran oportunidad de desarrollar sus ideas y sus proyectos.

– ¿Cree que debería aprovecharse la inauguración del nuevo HUCA para convertir el mismo en un centro pionero en materia de investigación?

Sin duda. El nuevo HUCA debería convertirse en un referente de la investigación biomédica. Estamos ante una oportunidad para construir el futuro, no para los que ya tenemos un lugar de trabajo, sino para aquellos que deberán continuar y mejorar la tarea ya iniciada.

– ¿De todos los avances obtenidos en sus investigaciones, de cuáles se siente más orgulloso?

En nuestro laboratorio se han descubierto más de 60 nuevos genes humanos, y de todos y cada uno de los trabajos relacionados con ellos nos sentimos igualmente orgullosos. El gen de la colagenasa-3 fue uno de los primeros de esta larga lista y su recorrido científico ha sido amplio por su notable relevancia en el desarrollo de procesos tumorales y artríticos. Sin embargo, otros genes que en principio tuvieron menos visibilidad, como el de la matriptasa-2 o los que codifican las USPs o las ADAMTSs, nos han permitido encontrar claves importantes acerca de distintas enfermedades hereditarias.

– ¿Qué esperanza existe en que el fruto del trabajo de gente como usted y su equipo acabe por convertir el cáncer en poco menos que una enfermedad crónica más, sin la connotación de “muerte” que se adjudica a esta enfermedad?

Todo apunta a que el futuro de la Medicina será molecular. Desde luego, en el ámbito de la Oncología esto es algo incuestionable: el conocimiento genómico y molecular de los tumores ha abierto ya el camino hacia el tratamiento personalizado de cada tumor de cada paciente. Será una transición lenta, habrá que vencer numerosos obstáculos, desde los económicos hasta los derivados de la propia ignorancia, pero la recompensa será extarordinaria: tumores que hoy no se pueden curar tendrán opciones de ser tratados e incluso curados.

- Del resultado de sus investigaciones se concluye que los ‘telómeros’ (extremos de los cromosomas que protegen los genes) son una especie de refuerzo de cordones, que impiden que éstos se deshilachen. Su alteración es una de las causas primordiales de que esos cromosomas sufran daños y, con ello, surjan algunos tipos de cáncer. El gen POT1 es como la laca que fija esa envoltura protectora de los extremos del cromosoma. Sus mutaciones hacen que falle en ese papel y el cromosoma queda sin su funda de protección, causándose daños que impiden que puedan cumplir sus funciones ante fenómenos como el cáncer. ¿Es ésta una explicación demasiado simplista?

No hay mucho más que añadir. Tal vez resaltar que la novedad principal de este reciente trabajo es la de haber descubierto un nuevo mecanismo por el que las células tumorales alteran la dinámica de los telómeros. Hasta el momento, el mecanismo más común usado por las células tumorales consistía en inducir la expresión de una proteína llamada telomerasa, también conocida como el enzima de la inmortalidad, pues su producción por parte de las células ayuda a convertirlas en esas entidades egoístas e inmortales que contribuyen al desarrollo del cáncer. Nuestro trabajo ha demostrado que se puede conseguir el mismo fin por otras vías incluyendo la generación de mutaciones en las proteínas que como POT1 protegen a los telómeros e impiden el acceso inadecuado de la telomerasa a estas regiones de los cromosomas.

– Esa línea de trabajo parece fruto de otras investigaciones anteriores suyas, pues hace tiempo que estudia el envejecimiento celular y su relación con el cáncer.

Tras el hallazgo hace ya más de 10 años de que uno de los genes descubiertos en nuestro laboratorio tenía la capacidad de controlar procesos de senescencia celular, el estudio de dichos procesos y su conexión con el cáncer se convirtió en un objetivo central de nuestro laboratorio, que hemos podido abordar con la ayuda continua del Dr. José M. Pérez Freije. Su esfuerzo y el de al menos tres generaciones de estudiantes nos han llevado finalmente a definir nuevos mecanismos moleculares del envejecimiento. Además, hemos identificado las causas genéticas responsables de algunos síndromes de envejecimiento prematuro e incluso hemos desarrollado estrategias farmacológicas para su tratamiento que hoy se están utilizando en pacientes de todo el mundo afectados por estas dramáticas enfermedades.


– Sus últimos trabajos se inscriben en el Consorcio Internacional para el estudio del Genoma del Cáncer, una contribución que, desde España, aspira a decodificar e interpretar los genomas de 500 pacientes de leucemia linfática crónica. De hecho, el Consorcio anunciaba en octubre de 2012 que había decodificado los epigenomas de 139 pacientes. ¿Qué posibilidades reales existen de que los resultados que están obteniendo sean aplicables a otros tipos de cáncer?¿Están satisfechos de los resultados?

Muy satisfechos. Este trabajo colectivo de desciframiento de genomas y epigenomas representa un hito en la historia científica de nuestro país, puesto que desde el principio España participó en la gestación de este gran proyecto Internacional de los Genomas del Cáncer. El trabajo que realizamos aquí sobre la leucemia está perfectamente coordinado con el que se realiza en otros países sobre otros tumores, y de hecho, en pocas semanas haremos públicos los resultados de un análisis mutacional conjunto de varios miles de tumores.

– El epigenoma (información genética que determina qué partes del genoma se expresan o no) se está desvelando como un campo de trabajo prometedor en numerosas investigaciones sobre la salud humana. ¿Es efectivamente así?

El genoma y el epigenoma conforman el binomio de la vida. Son dos términos de la misma ecuación. No se puede entender ya el uno sin el otro. El epigenoma nos ayuda a interpretar el diálogo del genoma con el ambiente, un aspecto crucial en el desarrollo de muchas enfermedades y por supuesto el cáncer. De hecho, tan importantes para el desarrollo del cáncer son las alteraciones genómicas como las epigenómicas.

Vía Brote Verde Astur. Autor: José Luis Álvarez.

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