La UE elige la Catedral para estudiar el uso de nanopartículas en la conservación

Pedro Díaz, colaborador voluntario de la Catedral, junto al armario que la UE ha instalado en el patio del Cartón. Foto: Luisma Murias

Pedro Díaz, colaborador voluntario de la Catedral, junto al armario que la UE ha instalado en el patio del Cartón. Foto: Luisma Murias

El proyecto, denominado «Nanomatch», cuenta con el visto bueno del Arzobispado, que facilita el trabajo a un grupo de expertos con base en Italia y Oviedo. La Comisión Europea ordenó la instalación de tres armarios en el templo; en el tránsito de Santa Bárbara, en la capilla de Santa Eulalia y en la torre de San Miguel. Los científicos han colocado sensores de humedad y temperatura junto a diversas muestras de material recogidas en el almacén de la Catedral. Los dispositivos envían por internet los datos obtenidos al centro de operaciones italiano de «Nanomatch», donde, dentro de un año, la UE revelará sus conclusiones. En función del resultado, buena parte de las seos del mundo podría mejorar notablemente su nivel de conservación.

E. Vélez / La Nueva España

La Catedral de Oviedo es uno de los cuatro templos europeos escogidos por el órgano ejecutivo de la UE para hacer el estudio. La Basílica de la Santa Cruz, en Florencia; la Catedral de Colonia, en Alemania, y el monasterio Stavropoleos, de Bucarest, en Rumanía, completan la lista. Según uno de los geólogos implicados en el proyecto, Luis Valdeón, de la empresa asturiana Gea, la Comisión Europea eligió el templo ovetense por su localización y por su material constructivo. En especial, por sus variedades rocosas de Laspra, Piedramuelle y Tiñana. «La piedra de Laspra, por ejemplo, es muy sensible a los cambios climáticos, por lo que la implantación de las nanopartículas en ella puede resultar reveladora», señala el doctor en Geología.

El armario colocado en el tránsito de Santa Bárbara, junto al denominado patio de Cartón, es el único que se puede ver desde la calle. De color blanco, grandes dimensiones y aspecto moderno, los viandantes no saben a qué atenerse. «¿Qué ye eso?, ¿un altavoz?», se preguntaba ayer por la tarde un grupo de turistas. También hay quien piensa que se trata de una estación meteorológica, debido a la antena instalada junto al armatoste. No van descaminados, porque el aparato mide los cambios de temperatura y humedad. El deán de la Catedral, Benito Gallego, lo aclara: «Llama bastante la atención de la gente, pero, en breve, van a instalar unos letreros informativos con las características del proyecto europeo. Estamos muy ilusionados con este estudio».

La caja del tránsito de Santa Bárbara contiene muestras de piedra. La de la capilla de Santa Cecilia tiene trozos de distintos tipos de madera y, de apariencia menos impactante, pasa desapercibida para la mayor parte de los feligreses. En la torre de San Miguel, los geólogos del proyecto «Nanomatch» analizan la reacción del vidrio a los cambios de temperatura de las estaciones del año. La instalación, colocada en una ventana, es prácticamente invisible desde el exterior.

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